La empleada que asistió a la joven que ingresó a una confitería del barrio porteño de Liniers y denunció que un amigo de su expareja la drogó y abusó de ella aseguró que la chica le dijo que se "sentía mareada", que le habían "puesto algo en la bebida" y que "estaba contra su voluntad".

Laura, una de las meseras de la confitería Clo, recordó ante la prensa que la joven ingresó al local acompañada y que "pidió pasar al toilette", desde donde luego solicitó ayuda.

"Se la veía mareada, nos llamó desde el baño y nos comenta que al muchacho no lo conocía, que se sentía mal, mareada, y que le pusieron algo en la bebida", relató.

Según la mesera, la joven le dijo a ella y a su compañera que "estaba contra su voluntad" y les contó que "se despertó y lo vio muy cerca y no sabía qué había pasado pero no sabía si la había abusado o tocado".

Rápidamente, las empleadas llamaron al SAME y a los padres de la víctima, quienes se acercaron al lugar.

"(El joven) Se acercaba a la puerta y preguntaba si estaba bien. La chica le comentó a la madre lo que pasó y (la señora) se acercó al agresor, pero no lo increpó", recordó.

Por último, dijo que el médico que atendió a la víctima le dijo que se acercara a la guardia de algún hospital para ser atendida.

El episodio, que sucedió el pasado 3 de julio pero se dio a conocer en las últimas horas, ocurrió en una confitería ubicada una esquina donde confluyen las calles Reservistas Argentinos, Álvarez Jonte, Fragueiro y Barragán, en el barrio porteño de Liniers.

Voceros policiales informaron que todo comenzó cuando una empleada se comunicó con el 911 para alertar sobre una joven que se encontraba descompuesta en el baño, quien aseguraba haber sido drogada por un hombre que aguardaba dentro de un automóvil Volkswagen Gol blanco estacionado frente al local gastronómico.

"Yo trabajo en una cafetería y entró una chica, la está esperando un muchacho en el auto y me dice que no sabe cómo la subió al auto, que se siente mal, la tengo descompuesta acá y el hombre la está esperando afuera", dijo la empleada cuando realizó ese día la llamada al teléfono de emergencias,

Las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) corroboraron la presencia del vehículo descripto por la denunciante, por lo que de inmediato efectivos de la Comisaría Vecinal 9B de la Policía de la Ciudad se desplazaron hacia el comercio.

Al llegar, advirtieron que adentro del local el sospechoso, identificado como Nolberto Anaya Jans Jhosimar, peruano de 25 años, trataba de dar con la víctima, por lo que lo pusieron bajo custodia, informaron fuentes policiales.

Al entrevistarse con la joven, de 18 años y también nacionalidad peruana, ella les dijo que el acusado era amigo de su expareja y que se había ofrecido a llevarla a su domicilio una vez finalizada la jornada laboral.

En el trayecto, y siempre según su relato, bebieron una cerveza y la joven despertó varias horas después, tras permanecer en estado de inconsciencia, en una vivienda desconocida, con el pantalón desabrochado y sin recordar lo que había sucedido, añadieron las fuentes consultadas.

Intervino en la causa el Juzgado en lo Criminal y Correccional 41, a cargo de María Fabiana Galletti, quien dispuso la detención del acusado por el delito de abuso sexual simple.


(Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463). (Télam)