Mónica Ferreyra, madre de Araceli Fulles, quien en 2017 fue hallada asesinada y con signos de haber sido asfixiada debajo de unos escombros en una casa de la localidad bonaerense de José León Suárez, aseguró que "duele mucho en el alma" el crimen de Susana Cáceres porque le hizo recordar a su hija, pero que también le "dan ganas y fuerzas por seguir luchando por todas las que están vivas" porque "no tiene que pasar más esto".

La mujer se acercó al lugar donde hoy fue encontrado el cadáver de Cáceres, que estuvo desaparecida diez días tras salir de su casa de Villa Trujui, partido de Moreno, y donde iba a acompañar a sus familiares a una movilización para pedir su aparición con vida.

"Estuve con la prima charlando, hoy casualmente hacíamos una marcha pidiendo encontrarla con vida pero lamentablemente acá está lo que pasó", dijo al canal Todo Noticias.

Ferreyra afirmó que se volvió "a poner la camiseta de Araceli" ya que empezó "a recordar todo para atrás de vuelta" porque hubo "otra víctima más y es lo mismo que pasó".

"Lo que tienen que cambiar son las leyes, la tienen que buscar rápido, que empiecen a movilizarse rápido, hay que buscarla automáticamente", sostuvo la madre de Araceli, quien añadió: "Somos muchos familiares de víctimas, creo que si estaríamos todos unidos podemos lograr hacer algo, de lo contrario no vamos a hacer nada y esto va a seguir pasando todos los días".

La mujer dijo que lo sucedido le "duele mucho en el alma porque es Araceli" y que en su momento no lo pudo reconocer porque "no estaba en si".

"Esto lo estoy viendo de vuelta pero con todos los sentidos en la cabeza y me dan ganas y fuerzas por seguir luchando por todas las que están vivas, no tiene que pasar más esto", concluyó.

Por el crimen de Fulles, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de San Martín condenó a prisión perpetua a Carlos Casalz, Hugo Cabañas y Marcelo Escobedo en abril de 2021.

Además, los jueces señalaron como coautor del hecho a Darío Badaracco, quien había sido detenido en la causa pero murió el 13 de abril de 2019, luego de haber permanecido internado cinco días en un hospital de la ciudad de Olavarría tras ser atacado a golpes y quemado con agua caliente por dos compañeros de celda en el penal de Sierra Chica.

Araceli (22) fue hallada muerta el 27 de abril de 2017 debajo de unos escombros, en el patio de la casa de Badaracco, ubicada en Alfonsina Storni 4477, de José León Suárez, partido de San Martín.

La joven había sido vista con vida por última vez la madrugada del 2 de abril, en una plaza cercana a su casa, y el último contacto con su familia fue a las 7 de la mañana de ese día, cuando le envió un mensaje a su madre diciéndole: "Vieja, prepará las cosas para el mate que estoy yendo para casa".

Pero Araceli nunca apareció y su cuerpo fue hallado 25 días después tras la intervención de perros pertenecientes a los Bomberos Voluntarios de Punta Alta.

La autopsia determinó que la joven murió por "asfixia mecánica" por "estrangulamiento a lazo" con un elemento compatible con precintos plásticos. (Télam)