La esposa de Pablo Flores, el colectivero asesinado de cuatro disparos hace un año en la localidad bonaerense de Virrey del Pino, aseguró hoy que "todavía no procesó" lo ocurrido con su marido y que "sigue luchando" por sus hijos y para que haya justicia.

"Todavía no proceso el hecho de que Pablo no esté. Siento su falta en muchas cosas, durante el día, en cuestiones familiares como tomar mate...siento esa falta, lo extraño y mis hijos también", dijo a Télam Gabriela.

Por el crimen hay tres hombres detenidos esperando ser juzgados por el delito de "homicidio calificado por el uso de arma de fuego, por ser cometido con el concurso premeditado de más de dos personas y con alevosía".

"Fueron muchas cosas de golpe, como pedir justicia, ir a la fiscalía, luchar para que mis hijos los vean profesionales y ocuparme para que sigan estudiando en el colegio, salir a trabajar. Siento que todavía no llegué a procesar lo que pasó", aseguró la esposa de Flores.

A un año del hecho, la mujer relató que aquel día Pablo se equivocó de horario y salió con otro colectivo ya que su unidad estaba en el taller hacía dos días.

"No fue un robo ni un ajuste de cuentas hacia él. Estaba en un colectivo que no era suyo y ese día tenía que trabajar a la tarde. En la hora que pasó todo (21.45) tendría que haber estado en la empresa", expresó.

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La mujer estaba en pareja con Flores hacía 16 años y tenían en común una hija que hoy tiene 14 y un adolescente de 13, quienes están con la ayuda de profesionales luego de lo ocurrido.

Según Gabriela, su esposo era "un hombre sano, bueno y casero", con quien tenía "una vida normal y un mundo armado" junto a sus hijos.

"Mi prioridad son mis hijos, mi enfoque fueron mis hijos y el pedido de justicia para Pablo", destacó.

La mujer, que trabaja como auxiliar en una escuela, contó que forma parte de un grupo de familiares de víctimas llamado Matanza Duele, al que calificó como "una familia del dolor".

"Nuestro descargo es cuando marchamos, cuando podemos gritar sentimientos. Es muy doloroso gritar el nombre de tu ángel pero nos apoyamos entre todos. Son momentos muy emotivos, pero a la vez sentimos que estamos haciendo algo", dijo.

Para el primer aniversario del crimen, Gabriela dijo que fue al cementerio, luego visitó el lugar del hecho, donde se instaló un altar para recordar a Pablo y ayer encabezó una misa en su memoria. (Télam)