Un ciudadano boliviano fue imputado con prisión preventiva como acusado de transportar 106 kilos de marihuana y 43 de cocaína en una camioneta por la frontera entre Salta y Chile, a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de Teodoro López Vilca (40), oriundo de la ciudad boliviana de Potosí y dedicado a la agricultura, quien fue imputado por el fiscal general de la Unidad Fiscal de Salta, Eduardo Villalba, por los delitos de transporte y contrabando de estupefacientes con fines de comercialización.

La audiencia de formalización de la investigación penal fue encabezada por la jueza federal de Garantías, Mariela Giménez, quien hizo lugar a la imputación y al pedido de prisión preventiva presentado por el fiscal.

Al presentar el caso, Villalba informó que López Vilca fue detenido en la madrugada del sábado pasado, cuando conducía una camioneta marca Toyota Hilux, por un camino no habilitado en dirección al paso Huaytiquina, ubicado en el límite con Chile, a unos 236 kilómetros de la capital salteña, y a unos 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, en plena Puna.

"En esa zona, donde los gendarmes hacen patria, López Vilca fue interceptado por una patrulla del Escuadrón 22, de San Antonio de los Cobres, al escuchar el ruido del motor de un vehículo, pues el acusado viajaba con las luces apagadas", describió el fiscal.

Villalba sostuvo que, gracias a esa intervención, se impidió que López Vilca lograra su cometido de tráfico, pues estaba a 600 metros de acceder al paso Huaytiquina, por el cual tenía proyectado ingresar a territorio chileno.

El fiscal narró que, ante la voz de alto de los gendarmes, el imputado detuvo la camioneta, descendió y gritó: "Narcotráfico, jefe", con lo que reconoció "la conducta ilegal que llevaba adelante".

Al respecto, detalló que el conductor había tapado también las ventanillas a fin de evitar que, a la distancia, se advirtieran las luces de la cabina, circunstancia que para el fiscal evidencia la intención manifiesta de evitar los controles de las fuerzas de seguridad.

Villalba agregó que este proceder tiene explicación en la cantidad de droga que transportaba, la cual se pudo establecer posteriormente en la base operativa de San Antonio de los Cobres, donde los gendarmes descubrieron bolsas con 125 paquetes de marihuana, cuyo peso total fue de 106 kilos.

Asimismo, encontraron otros paquetes de cocaína, por un peso de 43 kilos, con lo cual la droga incautada ascendió a 149 kilogramos.

Además, se secuestraron otros elementos de interés para la investigación, entre ellos un teléfono celular.

Finalmente, el fiscal solicitó un plazo de investigación de dos meses y la autorización de peritajes pendientes, entre ellas el análisis del teléfono celular.

Por su parte, el defensor oficial Agustín Mogaburu no planteó objeciones a la acusación ni contra la prisión preventiva solicitada.

(Télam)