Un juez excarceló hoy al “hacker” que había sido detenido bajo la acusación de haber mantenido cautivo durante tres horas en una casa de la localidad bonaerense de Olivos a un hombre, al que amenazaba con apuñalar con un destornillador y obligaba a hacer compras online, hasta que la víctima huyó atravesando un ventanal.

El imputado Amadeo Conrado Uberti (29), apodado “El Hacker”, “Gordo” o “Ama”, estaba detenido imputado por “privación ilegítima de la libertad agravada”, pero ante un pedido de su defensa, fue beneficiado con la excarcelación, dijeron fuentes judiciales.

La decisión fue adoptada por el juez de Garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costa, quien argumentó que el delito que se le imputó a Uberti tiene una pena máxima de seis años de prisión pero una mínima de dos -inferior a los tres años- y por ende, es excarcelable.

Sin embargo, las fuentes aclararon que el juez Costa le impuso a Uberti una serie de restricciones, entre ellas, una prohibición de acercamiento a la víctima de un rango de 300 metros, la imposibilidad de contactar o intimidar al denunciante o a algún allegado por cualquier vía –sea personal, por medios electrónicos o redes sociales-, y la obligación de presentarse en el juzgado todos los meses.

El hecho ocurrió el viernes pasado en una vivienda ubicada en la calle Guillermo Marconi al 600 de la mencionada localidad del partido de Vicente López, al norte del conurbano, a tan solo una cuadra de la residencia presidencial de Olivos.

La víctima es un hombre de 35 años que, de acuerdo a lo que luego declaró, contó que un conocido con el que suele jugar online a la PlayStation lo contactó con el “Gordo Hacker”, quien lo convocó a su casa de Olivos y le explicó que se dedicaba a “minar bitcoins” pero que, como tenía “problemas judiciales”, necesitaba “un cadete con vehículo” para que le vaya a comprar las “placas”.

El primer día, Uberti lo mandó a cambiar unos dólares y los siguientes le dijo que él formaba parte de una “corporación”, que cuando lo necesitaran lo iban a llamar y le iban a decir “hacé base” para que de inmediato fuera a la casa de Olivos.

Le contó que el que no cumplía sufriría una “reprimenda”, que trabajaba para “abogados, contadores y traperos” y le mostró un ladrillo de cocaína que le había sacado a un hombre que se había presentado en su casa para pagar una deuda.

El “día del secuestro”, como declaró la víctima al referirse al 6 de mayo, Uberti lo hizo dejar en la casa su billetera con documentos y lo mandó a comprar con otro joven “placas de video” a distintos locales de la avenida Cabildo, en el barrio porteño de Belgrano.

Sin embargo, los comerciantes se negaron a venderles lo que necesitaban porque ya conocían los antecedentes de Uberti, salvo que pagaran en efectivo, por lo que no consiguieron lo que el acusado les había pedido y regresaron a la vivienda de Olivos.

Según relataron las fuentes, la víctima contó que cuando llegó alrededor de las 19.30, el imputado le dijo de manera intimidatoria: “Te vas a sentar en la computadora y vas a hacer compras online. De acá no te vas y están viniendo dos pibes que te van a cagar a trompadas”.

Cuando el otro joven le contó al “hacker” que la víctima se quería ir, Uberti se puso más violento, lo mandó a pararse contra un rincón y, mientras consumía cocaína, le dijo: “Quedate parado como un soldado, ahora sí te voy a matar, van a venir los pibes y te vas a comer un tiro”.

Luego, siempre según los dichos del denunciante volcados en la causa, Uberti se colocó un par de guantes de trabajo y con un atornillador lo amenazaba y le decía: “¿Te querés escapar? Te vas a comer una puñalada”.

Alrededor de las 22.30 -a tres horas de estar retenido-, y ante lo violento de la situación, la víctima agarró su celular, corrió y escapó atravesando el cristal de un ventanal de la vivienda, acción que le produjo una serie de cortes en sus manos, y continuó su carrera a pie por la calle pidiendo auxilio hasta que fue socorrido por personal policial que custodia la quinta presidencial de Olivos.

Así se le dio intervención al fiscal de Vicente López Martín Gómez, a la comisaría de Balneario y a los detectives de la Sub DDI Vicente López que, luego, realizaron la detención de Uberti y el allanamiento de su casa.

Según las fuentes, en el procedimiento se desmanteló “laboratorio técnico” repleto de CPUs, discos rígidos, placas de video, monitores, memorias, notebooks, posnets, consolas PlayStation, pendrives y tarjetas de débito y crédito, que de acuerdo a las sospechas y lo declarado por la víctima, podrían estar relacionado a maniobras fraudulentas con criptomonedas y clonación de tarjetas.

También se secuestraron 101.880 pesos en efectivo, una máquina contadora de billetes, y los guantes de trabajo y el destornillador con el que, según la denuncia, el imputado amedrentó a la víctima durante su cautiverio.

Según lo reportado a la fiscalía por el Registro Nacional de Reincidencia, el “hacker” tiene una causa de 2019 por “tentativa de robo” en el departamento judicial San Isidro, y otra de 2021 en Capital Federal donde está procesado por cuatro hechos de “hurto” y cuatro “amenazas coactivas reiteradas” y en la que la perjudicada a través de estafas informáticas fue una empresa de pagos electrónicos en más de ocho millones de pesos. (Télam)