El psiquiatra del hombre que el año pasado, en medio de un brote esquizofrénico, asesinó a puñaladas al policía Juan Pablo Roldán a metros del museo Malba en el barrio porteño de Palermo, y que luego terminó muerto a balazos, irá a juicio oral acusado de “abandono de persona seguido de muerte y homicidio culposo”, informaron hoy fuentes judiciales.

En un fallo al que tuvo acceso Télam, el juez en lo Criminal y Correccional 14, Diego Slupski, rechazó un pedido de sobreseimiento efectuado por la defensa y dispuso que el psiquiatra Jorge Alberto Monforte (70), quien atendía a Rodrigo Facundo Roza (51), el asesino del policía, que luego murió, debe ser juzgado en un debate oral.

Tal como propuso la fiscal de la causa, Paula Asaro, en su requerimiento de elevación a juicio, Monforte enfrentará, por la muerte de su paciente Roza, una imputación por “abandono de persona seguido de muerte” -delito que prevé una pena de 5 a 15 años de prisión-, y por la del policía Roldán, otra por “homicidio culposo” -con pena de 1 a 5 años de cárcel-.

En la acusación formulada por la fiscal, se le atribuye a Monforte haber actuado, al menos entre el 18 y 28 de septiembre de 2020, “de forma negligente y en inobservancia” de sus obligaciones como psiquiatra respecto de su paciente, a quien atendía desde 2014 y a quien había diagnosticado con un “trastorno esquizofrénico de tipo paranoide continuo”.

Siempre según la acusación, el psiquiatra soslayó “los controles urgentes, necesarios y adecuados que el mencionado paciente requería”, no controló la medicación que le había administrado, ni tampoco ordenó una inmediata evaluación para una posible internación ante una serie de advertencias que en los días previos al suceso, los familiares le comunicaron con preocupación al profesional.

Para el juez y la fiscal todo ello “importó una elevación del riesgo por encima del permitido que implicó el abandono de dicho paciente a su cargo -Rodrigo Facundo Roza- a su suerte, dejándolo en una situación de desamparo y desprotección tal que derivara en su fallecimiento”.

Según la imputación, Roza representaba en ese momento un “riesgo inminente para sí y terceros” y Monforte “ostentando el poder de evitación de ese resultado, soslayó toda acción positiva tendiente a neutralizarlo o reducirlo”.

Según consta en la causa, en 2020 el psiquiatra había visto al paciente solo el 8 de mayo y el 3 de julio y pese a que entre el 18 y 27 de septiembre los hermanos de Roza lo llamaron tres veces para avisarle que éste había dejado de tomar la medicación, que tenía delirios de persecución y que quizás merecía una internación, Monforte contestó que tenía que consultar “cómo era la ley de salud mental” para tal fin y que lo vería el 2 de octubre.

Incluso, en la última consulta telefónica que le hicieron el día previo al incidente que terminó con la muerte del policía y del paciente, los hermanos de Roza le comentaron al psiquiatra que Roza había concurrido el sábado 26 de septiembre a la Embajada de los Estados Unidos de América para dejarle un mensaje al presidente Donald Trump.

Antes de elevar el caso a juicio, el magistrado rechazó un pedido de sobreseimiento planteado por la defensa del psiquiatra, que argumentó que no se daba el "nexo de causalidad requerido entre el accionar de Monforte y los resultados dañosos achacados" y que el acusado actuó como debía.

No obstante, llegado el momento de resolver el requerimiento de elevación a juicio formulado por la fiscalía, el juez manifestó que "disiente con lo sostenido por la defensa de Jorge Monforte" y que "comparte en un todo la valoración efectuada por la Sra. Fiscal y por la parte querellante".

"Se han volcado detalladamente todas y cada una de las pruebas reunidas en el sumario, y de qué modo aquellas vinculan a Monforte con los sucesos investigados y su relevancia penal. Sobre todo, que permiten sostener la existencia de un nexo de causalidad entre las conductas del acusado, por cierto, típicas, y los fatídicos resultados ocurridos", describió el magistrado.

El procesamiento del psiquiatra Monforte fue confirmado días atrás por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal.

La Cámara remarcó en ese fallo que desde el inicio de la pandemia el psiquiatra había atendido a Roza por teléfono y sólo lo vio de manera presencial un par de veces, antes de los hechos y por insistencia de sus hermanos.

"Monforte estaba en conocimiento de que Rodrigo había abandonado el tratamiento farmacológico y, como su médico tratante, no podía ignorar las consecuencias que ello le podía acarrear", agrega el fallo.

Roldán, de 33 años y padre de cuatro hijos, fue asesinado el 28 de septiembre pasado, cerca de las 16.30, en la esquina de la calle San Martín de Tours y la avenida Figueroa Alcorta, a metros del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), adonde acudió ante la presencia de un hombre con problemas psiquiátricos que vociferaba delante de unas personas que tomaban un café en la vereda.

El efectivo, quien prestaba servicio en la sede de la policía Montada de la Policía Federal (PFA), llegó junto a otro compañero de la misma fuerza y dos de la policía porteña que intentaron disuadir a Roza.

En esas circunstancias, Roldán fue atacado por este hombre, quien le aplicó cuatro puñaladas con un cuchillo que llevaba en una mochila, y al defenderse lo baleó, por lo que ambos resultaron heridos y murieron poco después. (Télam)