El exministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, declaró hoy en el juicio al exlíder de "Los Monos", Ariel "Guille" Cantero, y otros seis acusados de cometer 12 ataques a tiros contra edificios judiciales y domicilios de funcionarios en Rosario, y aseguró que la "guerra" contra el narcotráfico "no está perdida" pero que se requieren "políticas públicas claras" y "a largo plazo".

Pullaro arribó al Centro de Justicia Penal rosarino a las 9.30 e ingresó al segundo piso donde se llevó a cabo una nueva audiencia del debate oral a cargo del tribunal conformado por los jueces Hebe Marcogliese, Rafael Coria y Pablo Pinto.

Por su parte, los acusados estuvieron presentes de forma virtual, a través de un sistema de videoconferencia, dada la peligrosidad que reviste su eventual traslado.

Uno de los momentos más tensos de esta mañana, fue cuando la defensa de Cantero preguntó por la situación actual de la seguridad de la provincia, a lo que Pullaro respondió: "Era mucho mejor que ahora".

"La guerra (contra el narcotráfico) no está perdida, tenemos que tener políticas públicas claras que todos podamos llevar adelante y coincidir en el largo plazo", aseguró el exministro en conferencia de prensa, una vez finalizada la audiencia luego de que Cantero rechazó el ofrecimiento de su defensa para formular alguna pregunta al testigo.

Una vez fuera de la sala, el exministro sostuvo que fue citado para dar testimonio sobre "las balaceras" ocurridas durante su gestión, cuando, según él, "desde el Estado santafesino se decidió condenar a las organizaciones criminales".

Es que durante el mandato del gobernador Miguel Lifschitz y de Pullaro como ministro de Seguridad se cometieron un total de 12 atentados que comenzaron el 29 de mayo de 2018 con ataques a balazos a dos viviendas, una de Italia al 2.100 y otra de Montevideo al 1.000, en las que había vivido el juez Ismael Manfrín, quien integró el tribunal que condenó al grupo liderado por los Cantero.

En ese contexto, Pullaro, actual precandidato a senador nacional, recordó un violento episodio cuando dos personas se posicionaron junto al vehículo que tenía asignado y abrieron fuego.

En aquella oportunidad, el ocupante de la camioneta Amarok era un empleado del actual precandidato, que salvó su vida ya que el disparo pasó a centímetros de su cabeza.

"Yo tenía tres vehículos asignados: una Amarok, un Vento y un Focus. Esos días utilicé la Amarok, que era propiedad del Ministerio de Seguridad, pero en esa semana a mi secretario privado se le rompe el auto y le dejé la Amarok", explicó Pullaro.

Y agregó: "Era el vehículo en el que me movilicé durante toda la semana, y sin ningún tipo de lógica se detiene una moto con dos ocupantes y dispara a la altura del conductor, con lo cual en un momento donde teníamos tantos atentados contra las instituciones, una de las lecturas fue que intentaron matarme".

El exministro explicó que el ataque nunca se esclareció "porque nunca se dio con los responsables", pese a que en su momento hicieron la denuncia correspondiente y se llevó adelante la investigación.

Así, el ex funcionario defendió su gestión y convocó a "llevar adelante políticas públicas sostenidas en el tiempo".

"Son distintas etapas: nosotros tuvimos la capacidad de encarcelar a todas las organizaciones criminales: Esteban Alvarado, los Funes, una parte de los Monos, los Bassi, los Ungaro, entre otros. Lo hicimos porque en las mesas de diálogo que coordinaron Lifschitz y todas las partes, se avanzó y se detuvo a las grandes organizaciones criminales", señaló.

Y a modo de autocrítica, Pullaro expresó: "Se debió generar un mayor nivel de resguardo para que no puedan operar desde el servicio penitenciario, quizás sea la deuda pendiente, pero fue a lo que pudimos llegar nosotros."

En tanto, Pullaro calificó de "inadmisible" el hallazgo de un teléfono en la celda de Cantero y sostuvo que la situación actual de la lucha contra el narcotráfico en Santa Fe, "lamentablemente se volvió atrás".

"Hay muy bajo nivel de cuidado de los presos de alto perfil por parte del Servicio Penitenciario Federal, y también en la provincia de Santa Fe, hay una fuga de alto perfil prácticamente por semana, y sucede porque fueron desmantelados todos los recursos que se habían puesto para aislar a los presos de alto perfil, sin violar sus garantías, manteniéndolos encerrados en celdas particulares. En este momento el Estado no tiene la capacidad de controlarlos", concluyó. (Télam)