Un parrillero que era buscado por el crimen de un joven de 21 años, asesinado de un escopetazo en la localidad bonaerense de Temperley, se entregó en los Tribunales de Lomas de Zamora y declaró que el disparo lo realizó sin intención cuando se defendía de un robo cometido por la víctima, informaron hoy fuentes judiciales.

Sin embargo, el fiscal de la causa, Gerardo Loureyro, consideró que se trató de un "homicidio agravado por el empleo de arma de fuego" en perjuicio de Adrián Caro y dispuso que siga preso.

Fuentes judiciales informaron a Télam que el acusado, identificado como "El Gordo" Hernán, se entregó ayer en los Tribunales de Lomas de Zamora y fue indagado por el representante del Ministerio Público.

De acuerdo a su testimonio, la víctima lo asaltó con un arma de fuego y él tomó una escopeta con la que lo quiso "asustar".

Según sus dichos, en ese momento se le escapó un disparo que impactó en el cuerpo de Caro, quien se retiró caminando herido del lugar hasta que falleció minutos después.

No obstante, los investigadores no encontraron ningún arma de fuego y solo hallaron el taco de una escopeta, por lo que la versión del parrillero no coincide con los elementos reunidos hasta el momento en la causa.

De esta manera, "El Gordo" seguirá detenido y la fiscalía se tomará 30 días para continuar con la pesquisa y para resolver si lo procesa con prisión preventiva.

El hecho ocurrió el lunes a la madrugada, pasadas las 0.30, en avenida República Argentina y Tarija, en el barrio San José, en jurisdicción del municipio de Lomas de Zamora, en el sur del conurbano.

"Estábamos en mi casa comiendo un asado y él fue a buscar al hermano. Salgo atrás de él pero no lo encontré y escucho un disparo pensando que era un choque, lo veo que gritaba, subía y bajaba a la vereda hasta que se abrazó a un poste y se desvaneció, estaba lleno de sangre", dijo durante una marcha la pareja del joven.

Según su testimonio, Caro le llegó a decir que el autor del homicidio había sido "el gordo de la parrilla" y falleció minutos después.

"No teníamos nada contra el chabón, lo conocíamos de vista porque habíamos ido a comer una sola vez en familia a la parrilla", contó la mujer, quien expresó: "Adrián era un buen pibe, un buen laburador, se rompía el lomo para darle todo a sus hijos, y me lo arrebataron así de la nada". (Télam)