El secretario de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba, destacó hoy el “esfuerzo, profesionalismo y voluntad de trabajo” empleados por personal de la Policía Federal Argentina (PFA) y la Justicia santafesina para detener a siete personas acusadas de integrar una banda dedicada al narcotráfico y al sicariato en Rosario, y cuyo líder disponía las órdenes desde el penal donde se encuentra detenido.

Villalba brindó hoy en esa ciudad del sur santafesino una conferencia de prensa junto a la subsecretaria de Investigación Criminal y Cooperación Judicial, Valentina Novick; el jefe de la PFA, Juan Carlos Hernández; y la superintendenta de Drogas Peligrosas de la PFA, Inés Cecilia Martínez.

Villalba señaló que este operativo “significó un modelo de investigación y de trabajo contra las organizaciones criminales”.

“El trabajo que promueve (la ministra de Seguridad de la Nación) Sabina Frederic, y que lleva a cabo de manera integral en Rosario, colabora con la seguridad ciudadana en materia presencial y, a la vez, tiene algo que muchas veces no se ve y que requiere mucho esfuerzo, profesionalismo y voluntad de trabajo”, enfatizó.

Mientras que Novick resaltó: “Éste es el modelo de intervención en investigación criminal que estamos llevando adelante desde los lineamientos impartidos por nuestra ministra. Abordar la investigación sobre la organización criminal y no sólo sobre el delito implica articular y hacer jugar armoniosamente a todos los actores del sistema.”

Por su parte, la superintendenta Martínez explicó que la pesquisa comenzó en febrero pasado respecto de una banda dedicada al narcotráfico en la zona de Godoy y que, a partir de allí, se desprendieron distintas líneas investigativas que alcanzaron el crimen por encargo de Nicolás “Fino” Ocampo (28), cometido el 16 de abril pasado.

Por ese crimen fue imputado la semana pasada un preso de la Unidad Penal 3 de Rosario, quien se sospecha pagó 270 mil pesos, proveyó teléfonos, el arma y una motocicleta utilizadas en el asesinato y hasta ordenó el corte de cabello de los ejecutores del ataque sicario para evitar que los reconocieran.

“De la causa madre se continuó en la investigación y se llegó al dato de que existían órdenes provenientes desde el Penal 3 de Rosario, donde alguien, además de manejar la venta y la distribución de los estupefacientes, se hacía cargo de organizar asesinatos bajo la modalidad de sicariato”, sostuvo.

La superintendenta indicó que también se detuvo al “matador” de Ocampo que, a su vez, había sido encargado con otro crimen, el de un empresario que denunciaba amenazas, y que así se logró impedirlo.

Para los pesquisas, la misma banda criminal “se dedicaba tanto a los negocios vinculados con el narcotráfico, así como también a la coordinación de homicidios con tintes sicarios”.

En total se realizaron 10 allanamientos en domicilios de Rosario y en el penal de Marcos Paz y se detuvo a un total de siete personas, al tiempo que se secuestró marihuana, motocicletas, 19 teléfonos celulares, cartuchos de bala de diversos calibres y otros elementos de interés para la causa judicial.

De acuerdo a la justicia rosarina, Ocampo había sido condenado por tenencia ilegítima de arma de fuego, amenazas y como integrante de una asociación ilícita liderada por Esteban Lindor Alvarado, un narco que espera ir a juicio por homicidio y otros delitos, y que está enfrentado desde hace años a la violenta narcobanda “Los Monos”. (Télam)