Lucas Cabello, el joven que quedó cuadripléjico luego de ser baleado en 2015 en un conventillo del barrio porteño de La Boca por un efectivo de la Policía Metropolitana, condenado a 16 años de prisión por la tentativa de homicidio pero que sigue en libertad hasta que el fallo quede firme, denunció hoy que el exagente violó la prohibición de acercamiento, tras encontrarlo en una verdulería cercana a su casa.

En un video de 4 minutos 31 segundos publicado este mediodía en su cuenta de Facebook, Cabello relató la situación que vivió anoche cuando regresaba de comprarle zapatillas a su hija, acompañado de su madre, y reconoció al expolicía Ricardo Ayala (29), que esperaba ser atendido en una verdulería.

“Volvíamos por (avenida Regimiento de) Patricios, estábamos llegando a la calle Tomás Liberti, que queda muy cerca de mi casa y bueno, adivinen a quien me crucé. Me crucé a Ricardo Ayala, el policía que intentó matarme en el año 2015, que todavía sigue libre y anda caminando a tres o cuatro cuadras de mi casa”, aseguró el joven.

Cabello señaló que junto a su madre comenzaron a grabarlo con sus teléfonos celulares ya que estaba “muy seguro de que era él”, y que Ayala “se quedó en la verdulería haciéndose el boludo, como que compraba algo, nunca pidió nada”.

“Me tuve que ir del lugar, asustado, porque estaba con mi hija primero, no le quería hacer pasar un momento ingrato a ella, que es chiquita, y con mi mamá, que tampoco podíamos hacer mucho”, continuó.

Cabello explicó que el exagente “tiene una restricción que no se puede ni acercar, y él vive en (Florencio) Varela”.

“Hoy no la mandé a mi hija al colegio porque tengo miedo y no puedo creer como una persona, que le dieron 16 años de prisión, esté caminando lo más pancho por las calles de mi barrio. Estoy sin palabras y tengo el alma paralizada”, relató Cabello y concluyó: “Yo voy a hacer todo lo posible legalmente para que esta persona vaya presa”.

En tanto, el “Colectivo Justicia por Lucas Cabello”, conformado por seis abogados querellantes, repudió en un comunicado “el accionar de Ayala”, exigió “medidas que garanticen la seguridad física de Lucas y su familia”, y que “Casación ratifique la condena” al expolicía.

El hecho ocurrió el 9 de noviembre de 2015, cuando Ayala se encontraba en el conventillo de La Boca situado en Martín Rodríguez al 500 custodiando a una persona por decisión judicial y Cabello vivía allí con su pareja y su hija pequeña.

Según la versión que dio Cabello en la instrucción y que fue reproducida en video en el juicio, él volvía de comprar dos sándwiches de milanesa cuando se cruzó con el policía y mantuvieron una breve discusión cuando éste le dijo ¿qué mirás?".

Cabello le respondió que fuera a custodiar un banco y segundos después, comenzó a recibir los disparos.

El primer disparo le dañó la médula ósea, a la altura de la cuarta y quinta vértebra, y dejó a Cabello con secuelas permanentes que lo obligan a moverse en silla de ruedas y con asistencia.

El 5 de diciembre de 2019 el Tribunal Oral en lo Criminal Uno (TOC 1) concluyó que el ilícito cometido por Ayala (28) estuvo "agravado" por integrar el imputado una fuerza de seguridad al momento del hecho y por el "uso de arma", en referencia a la pistola reglamentaria que utilizó para provocarle heridas a la víctima.

El exagente estuvo con prisión preventiva pero llegó en libertad al juicio y sigue en esa condición, porque el tribunal decidió "diferir" su detención hasta que el fallo quede firme.

El condenado debe presentarse ante el tribunal dentro de los primeros 10 días de cada mes, abstenerse de salir del país y tiene prohibido portar armas y acercarse a menos de 500 metros de Cabello. (Télam)