La defensa del policía condenado a 16 años de prisión por la tentativa de homicidio de Lucas Cabello, un joven que quedó en silla de ruedas luego de haber sido baleado en 2015 en el barrio porteño de La Boca, pidió ante la Cámara Nacional de Casación Penal que revoque la sentencia y lo absuelva por considerar que se trató de un caso de legítima defensa, mientras las partes acusadoras solicitaron confirmar la sentencia.

El pedido de absolución fue presentado en una audiencia oral por el abogado Santiago de Jesús, quien defiende Ricardo Luis Gabriel Ayala (31), quien al momento del hecho prestaba servicios en la ex Policía Metropolitana.

Esta audiencia ante Casación se llevó a cabo luego de que el defensor apeló el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 porteño que en diciembre de 2019 condenó a Ayala por intentar matar a balazos a Cabello (27), aunque dispuso que no fuese detenido hasta que el mismo quede firme.

El abogado del expolicía metropolitano planteó que el tribunal de primera instancia tuvo una "inequívoca arbitrariedad" en la selección de los testigos dado que "descartó otros testimonios que aportan elementos de prueba importantes a los efectos de establecer la existencia de un arma en el momento del hecho" en poder de la víctima.

En ese sentido, el letrado indicó que su defendido actuó en el marco de su legítima defensa y con un "medio racional y proporcional".

De Jesús también se refirió al peritaje balístico realizado por expertos de Gendarmería Nacional y respecto del mismo sostuvo que "es concluyente al sostener que ellos no pueden establecer la forma y la secuencia en la cual se efectuaron los disparos".

"Ha existido un grado de duda, y ese grado de duda debe ser resuelto a favor del condenado", concluyó.

Luego fue el turno de las partes acusadoras, entre las que se encuentra la Liga Argentina por los Derechos Humanos.

A su turno, el abogado de víctima, Adrián Albor, expresó: "No resulta particularmente relevante que la pericia balística no pueda establecer el orden en que fueron los disparos (…) Sabemos que hubo tres disparos, no porque lo diga una pericia balística, sino por los testigos."

Y en cuanto a la hipótesis de la legítima defensa, Albor sostuvo que esa versión carece de "algún valor de verosimilitud" y que con ello la defensa "re victimiza" a Cabello.

En tanto, la representante del Ministerio Publico Fiscal (MPF), María Luisa Piqué, solicitó a Casación que confirme la condena a Ayala a 16 años de prisión y 10 de inhabilitación y accesorias por el delito de "homicidio agravado por haber sido cometido abusando la función policial y por el uso de un arma de fuego".

Para la fiscal, "la sentencia es correcta y se ajusta a los criterios de la Cámara en cuanto a los estándares de certeza que se requieren para el dictado de una condena" y remarcó que "no hay nada que indique que en el momento del hecho Lucas tuviera un arma de fuego".

"Lucas no tenía un arma y esto se probó con certeza", afirmó Piqué, quien hizo hincapié en que "la condena se deriva de la prueba que se produjo".

A su vez, la fiscal adelantó que pedirá la prisión efectiva del condenado si es que la Cámara decide confirmar la sentencia.

Por su parte, la madre de la víctima, Carolina Vila, pidió la palabra durante la audiencia y dijo: "Nosotros no tenemos paz porque él también violó la distancia de acercamiento con nuestra familia."

"Lo cruzamos a tres cuadras de nuestra casa", contó la mujer, quien pidió que Ayala quede detenido y "cumpla la condena" en prisión.

Cabello fue baleado el 9 de noviembre de 2015, en un conventillo de La Boca situado en Martín Rodríguez al 500, donde residía junto a su pareja y su hija pequeña.

Ese día, Ayala se encontraba en dicho inmueble custodiando a otra persona por decisión judicial.

Según la versión que dio Cabello en la instrucción y que fue reproducida en video durante el juicio, él volvía de comprar dos sándwiches de milanesa cuando se cruzó con el policía y mantuvieron una breve discusión cuando éste le dijo: "¿Qué mirás?"

Cabello le respondió que fuera a custodiar un banco y segundos después resultó baleado.

Uno de los disparos que recibió le dañó la médula ósea, a la altura de la cuarta y quinta vértebra, y lo dejó con secuelas permanentes que lo obligan a moverse en silla de ruedas y con asistencia. (Télam)