La defensa del policía y su hermano, cadete de la misma fuerza, aprehendidos por el crimen de un joven asesinado de un balazo en la cabeza el domingo pasado durante un enfrentamiento en la ciudad de Santiago del Estero, insistió hoy en la hipótesis de que se trató de un caso de "legítima defensa".

El abogado Luis Palavecino, quien defiende a Enrique Arévalo (28) y el hermano de éste, Diego (22); informó a Télam que mañana a las 11 se llevará a cabo una audiencia ante la justicia de control de la capital santiagueña por el homicidio de Roque "Chuna" Barraza (19), crimen por el que los dos hermanos fueron apresados el domingo último.

El letrado explicó que Enrique, un efectivo de la policía provincial que estaba de; licencia al momento del hecho, está acusado de haber disparado contra el joven Barraza; mientras que para la fiscal Celia Inés Mussi actuó como cómplice.

Sin embargo, el abogado indicó que Enrique efectuó primero dos tiros al aire y que cuando estaba por realizar el tercero una pedrada le impactó en la mano, lo que le hizo desviar la puntería y el balazo terminó dando en la víctima.

A su vez, Palavecino explicó que al momento de los disparos Diego abandonó la casa en la cual se produjo el enfrentamiento entre Enrique y un grupo de al menos veinte jóvenes del barrio que pasaba por el lugar.

"Voy a pedir la falta de mérito de Diego y sostener que Enrique actuó en su legítima defensa", adelantó el letrado, quien aseguró que "está acreditado" la pedrada que el policía recibió en la mano al momento de efectuar el disparo mortal.

También recordó que Enrique ya había sido herido presuntamente por Barraza en un incidente ocurrido el año pasado.

Además, el letrado indicó que citará a declarar a los cinco policías, tres mujeres y dos hombres, que lo acompañaban al momento del enfrentamiento para reforzar su hipótesis.

De acuerdo a la investigación, todo comenzó la madrugada del domingo último, en el barrio Siglo XXI de la capital santiagueña, donde los Arévalo estaban reunidos junto a otros compañeros de la fuerza frente a su casa, ubicada en las calles Espeche y Loche, y se cruzaron con el grupo de jóvenes.

Al parecer, primero hubo un cruce de insultos que derivaron en un enfrentamiento, en medio del cual, los policías se refugiaron en la vivienda y los jóvenes apedrearon el inmueble.

Desde el interior de la casa, Enrique realizó unos disparos intimidatorios con un rifle de aire comprimido para dispersar a los atacantes, y al no lograr tomó su pistola reglamentaria y disparó.

Uno de estos balazos mató a Barraza, quien residía en el mismo barrio, a dos cuadras de la escena del crimen, y cuyo cuerpo baleado en la cabeza quedó tendido en el lugar varias horas hasta que llegó una ambulancia.

"Yo quiero justicia. No quiero que esto quede así nomás", pidió en declaraciones a Radio Panorama la tía de "Chuna", de nombre Verónica.

Según la mujer, su sobrino "era un chico que no tenía problemas con nadie, una excelente persona" y "no tenía nada que ver" con los incidentes en la casa de los Arévalo.

"El asesino, cuando pasaba mi sobrino por ahí, empezó a decir un montón de cosas y empezó a disparar al aire y le disparó a él. El tipo estaba muy borracho y con un grupo de amigos. No había problemas con él. Jesús había estado con la novia y se estaba yendo de su casa. Cuando estaba saliendo, lo agarraron y ahí es cuando sucedió el disparo", recordó la mujer luego de la inhumación de los restos de "Chuna", a la que asistieron decenas de familiares, amigos y vecinos.

Verónica añadió que su sobrino "estudiaba" y también trabajaba mucho" en un minimercado de la zona. (Télam)