La casona donde aquel 15 de noviembre de 1992 Ricardo Barreda asesinó a sus hijas, esposa y suegra será reconvertida en un centro para la atención de mujeres en situación de violencia de género y administrada por la municipalidad de La Plata.

"Asesino", se lee en letras blancas sobre el portón negro de la entrada imperial a la casona ubicada en las calles 48, entre 11 y 12, del centro de La Plata.

La vivienda tiene dos plantas y dos enormes ventanas en la planta baja que dan a la calle y hoy están tabicadas por chapas oxidadas y maderas, para impedir el ingreso de intrusos.

En una de esas ventanas se leía "Barreda" en letras blancas y debajo una pegatina de carteles con el rostro de otras mujeres víctimas de femicidio, resabio de las numerosas marchas realizadas contra la violencia de género que toman a esta vivienda como parte del circuito de la movilización para expresar la lucha por la erradicación de los femicidios.

Pero esta tarde, todo esto fue cubierto por una enorme foto a color de las cuatro mujeres durante un acto al cumplirse 30 años del cuádruple femicidio.

La ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, Estela Díaz, recordó durante el acto de señalización que si bien la ley que expropió esta vivienda "es de vieja data" no se había cumplido.

"Nos propusimos cumplir con ese proceso, que atravesó trámite engorroso, pero del que ya estamos con el último borrador del traspaso", afirmó.

"Esperamos se sancione en el Concejo Deliberante de La Plata la ordenanza que lo defina como un lugar de prevención de las violencias y de trabajo de la memoria. Recordar lo que pasó y también reconstruir el camino de las políticas de prevención de las violencias", añadió la ministra.

Luego, Díaz reflexionó: "En términos históricos 30 años no es nada, pero son tres décadas a las que podemos reconocer que hemos recorrido un camino sostenido de ampliación de derechos y cambios de sentidos políticos."

"Con esta casa ayudaron los vecinos y vecinas porque cada vez que hubo un intento de intrusarla, vandalizarla, incendiarla, la cuidaron y protegieron y nos permitieron estar hoy muy cerca de que esta casa cumpla con el fin de la ley, que sea un lugar de memoria, de prevención y atención de las violencias", destacó la ministra.

Díaz remarcó que a partir de ahora con esa placa que designa a la casona como "Centro de memoria activa feminista" va a haber un lugar más a adonde acercarse "ante situaciones de violencia" y en el que se va a "hacer un proceso de memoria que repara, que tiene que tener los capítulos de la infamia del machismo que celebró el femicidio".

"Tenemos que seguir avergonzados de eso, para nunca más tener una sociedad que celebre el asesinato por ser mujer, ni en Argentina, ni en al provincia de Buenos Aires ni en La Plata", concluyó.

En esta jornada de memoria y señalización también estuvieron presentes la subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género, Flavia Delmas; e Iliana Cid, secretaria de Asistencia a la Víctima y Políticas de Género de la municipalidad de La Plata; además de familiares de otras víctimas de violencia de género de la capital bonaerense.

En octubre del año pasado, cuando se consolidó la toma de posesión de la casa por parte de la provincia de Buenos Aires se informó que la casa sería entregada a la Municipalidad de La Plata, pero se explicó que "está aún bajo la órbita del estado provincial, en el marco de una transición al municipio".

Semanas atrás, una grúa retiró del garaje un viejo Ford Falcon y un DKW que habían pertenecido al odontólogo y se hallaban abandonados.

La última vez que el dentista había usado ese Falcon fue para manejar hasta Punta Lara, donde arrojó la escopeta Víctor Sarrasqueta con la que acababa de acribillar a su familia.

El retiro de los dos vehículos formó parte del proceso que se está llevando a cabo en el lugar, antes de que las autoridades provinciales concreten el traspaso del inmueble al municipio. (Télam)