Cuatro personas fueron detenidas y se secuestraron armas largas, granadas y municiones en 15 allanamientos realizados en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires para desbaratar a la denominada facción “A.C.” de la mafia china, una organización criminal dedicada a la extorsión de supermercadistas orientales, informaron hoy fuentes policiales.

Los procedimientos fueron realizados ayer por la División Antifraude de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal Argentina (PFA), por orden de la jueza Paula González, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 40.

Según las fuentes, la investigación comenzó cuando dos jóvenes argentinos fueron detenidos con cartas extorsivas en las inmediaciones de un supermercado chino de la ciudad de Buenos Aires y, tras el análisis de sus teléfonos celulares, los especialistas lograron determinar que los detenidos respondían a dos ciudadanos chinos presuntamente integrantes de la “A.C.”, una facción de la denominada mafia china que opera en nuestro país.

“Las siglas significan ‘Argentina-China’ y son un desprendimiento de la histórica mafia ‘Pi Xiu’ que desde 2016 esta división especializada de la Policía Federal viene desarticulando con diversos operativos. Son conocidos por violento e histórico accionar dentro de la comunidad oriental instalada en nuestro país”, dijo a Télam un jefe policial ligado a la pesquisa.

En los allanamientos, que fueron 15, se secuestraron una importante cantidad de celulares, dos rifles de aire comprimido, municiones, chalecos antibalas, inhibidores de señales, más de 40 tarjetas SIM, documentación, máquinas contadoras de billetes, carteles con el logo de la mafia e inclusive una granada de guerra y otra de humo, lo que motivó la colaboración de la División Explosivos de la PFA para el operativo.

Entre la documentación incautada para la jueza González, los detectives de la PFA detectaron los listados de los supermercados que aparentemente abonan mensualmente sumas de dinero a cambio de no ser víctima de daños, lesiones y otras agresiones y que ahora podrían convertirse en testigos claves para la causa.

Los cuatro detenidos, todos de nacionalidad china, fueron trasladados al Departamento Central de la PFA, donde quedaron alojados a disposición de la magistrada.

Las fuentes explicaron que el modus operandi siempre es el mismo: empiezan intimidando con notas de carácter extorsivo, exigiéndoles sumas de dinero a supermercadistas y comerciantes a cambio de brindarles “protección”.

Pero luego, según las fuentes, continúan las agresiones que van desde ocasionar incendios o daños a los comercios hasta el envío de un tirador a sueldo que balea y a veces asesina a quienes se niegan a pagar.

Un caso con esta modalidad ocurrió el 7 de abril pasado en un supermercado chino ubicado en la calle Monroe al 5400 de Villa Urquiza, donde su dueño, un comerciante de esa nacionalidad de 50 años, fue baleado en dos oportunidades en las piernas por dos individuos que cometieron el ataque pese a que en la cuadra la víctima tenía una mujer policía de consigna por las amenazas previas.

Además le dejaron una nota, manchada con sangre y con letras chinas que decía: "Jefe, añada como amigo el número/usuario ... por WeChat en un plazo de tres días o reserve un turno en el hospital".

El presunto autor de los disparos pudo ser detenido a unos metros por la Policía de la Ciudad, y en su procesamiento, el juez en lo Criminal y Correccional 60, Luis Schelgel, dejó asentado que el imputado es un hombre de 56 años, nacido en la provincia de Córdoba, empleado del Mercado Central, con antecedentes por delitos contra la propiedad y que en ese momento estaba en libertad condicional. (Télam)