Un gendarme al que en julio de 2018 le encontraron drogas en su casa de la ciudad de Mercedes fue condenado a cuatro años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, informaron hoy fuentes judiciales.

La condena fue dictada por el Tribunal Oral Federal 2 de San Martín, que decidió no aplicarle al gendarme Enrique Alfredo Ortíz Torres (25) una pena mayor porque como había tenido un accidente laboral y no pudo realizar el curso para ejercer en la fuerza no incurrió en el agravante de cometer un delito que debía perseguir.

La causa comenzó cuando en julio de 2018 se realizó un allanamiento en la casa de Ortíz Torres, en la ciudad bonaerense de Mercedes, y se secuestraron 417,4 gramos de cocaína, una balanza de precisión, cinco teléfonos celulares y 356.526 pesos, parte de los cuales estaban distribuidos en su vehículo.

El gendarme, que desde entonces está detenido en el penal de Marcos Paz, relató durante el juicio sus problemas familiares y económicos y admitió la tenencia de la droga.

No obstante, dijo estar “arrepentido” y negó que se dedicara a la venta de estupefacientes, sino que aseguró que los tenía “para consumir” y que la cocaína le “reventó la nariz” y casi se muere.

El fiscal del juicio, en cambio, esgrimió pruebas en su contra, entre ellas escuchas telefónicas en las que se registraron diálogos comprometedores para el acusado (se hablaba de “gramos”, “balanza”, y hasta de canje por armas), por lo que pidió que fuera condenado con el agravante del ser un funcionario público encargado de combatir ese delito.

El Tribunal evaluó que la droga secuestrada, de baja pureza, “podía llegar a 774 dosis” y rechazó los dichos de acusado sobre el consumo personal.

“Es indudable que su destino era el ser comercializada a terceros” ya que “la experiencia indica que difícilmente casi medio kilo de esa droga sea adquirida para satisfacer una mera apetencia o necesidad individual”, sostuvieron los jueces Eduardo Farah, Walter Venditti y Daniel Cisneros.

Para descartar la agravante del delito, los magistrados evaluaron que si bien el acusado había sido admitido por la Gendarmería Nacional para formarlo de modo de permitirle cumplir con las funciones que la ley le asigna a esa institución, “por un imponderable físico nunca se le brindó el adiestramiento necesario para cumplir con esas tareas”.

“Tal es así –agregaron- que por la nula capacitación lograda sólo se lo mantuvo como ‘gendarme de segunda’, lo que para la propia institución es una mera categoría laboral. (Télam)