Un expolicía fue condenado hoy a 18 años de prisión por el crimen de un adolescente, que creía que era su hijo, y cuyo cadáver fue encontrado en octubre del año pasado en inmediaciones de un santuario del Gauchito Gil, en la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche, informaron fuentes judiciales.

La decisión del tribunal recayó sobre Luis Ángel Díaz, a quien este mediodía halló culpable del delito de “homicidio simple”, en perjuicio de Santiago Arriagada (16).

Voceros judiciales informaron a Télam que este mediodía se llevó adelante la audiencia de cesura, en la que en primer lugar declararon tres personas allegadas a Arriagada.

Luego fue el turno de los alegatos y la fiscal jefe Betiana Cendón aseguró que el adolescente "era un chico con proyectos, con sueños, que quería tener un oficio, estudiar, trabajar para tener un futuro mejor".

Por otro lado, consideró como agravantes el entusiasmo que tenía Arriagada con Díaz, por la necesidad de su derecho a la entidad, ya que la víctima “creció sabiendo que el acusado era su padre”.

La fiscal Cendón solicitó una pena de 14 años para Díaz por el delito de “homicidio simple”, pedido que luego fue reiterado por la defensa del imputado.

En tanto, la querella pidió 20 años de cárcel para el acusado, informaron fuentes judiciales.

Posteriormente, el juez Gregor Joos, que presidió el Tribunal conformado también por Romina Martini y Víctor Gangarrosa le otorgó la posibilidad a Díaz de manifestar sus últimas palabras.

El expolicía pidió perdón por el crimen y aseguró estar arrepentido, aunque manifestó haber sido extorsionado durante muchos años por la familia de la víctima, por su supuesta paternidad.

En ese sentido, agregó que lo "beneficioso" del hecho fue afianzar el vínculo con su propia familia y su verdadero hijo, añadieron las fuentes consultadas.

Finalmente, en una decisión unánime el Tribunal condenó a Díaz a 18 años de prisión efectiva.

En la lectura de la sentencia valoraron, entre los agravantes, la juventud de la víctima, ya que se trataba “de un niño de 16 años que tenía una madurez y responsabilidad tal los testimonios presentados que superaba lo esperado para alguien de su edad".

Luego señalaron que Díaz “como mató al joven, lo hizo pensando que era su hijo, que constituyó la calificación primaria de la Fiscalía y que con buen criterio luego del resultado del ADN, modificó a homicidio simple".

Además, entre los argumentos de la sentencia se encuentra la conducta posterior inmediata del expolicía, en cuanto al desvío y obstaculización de la investigación, como así también su condición de retirado de la fuerza, informaron fuentes judiciales.

El hecho ocurrió entre las 21 y las 23 del 29 de octubre del año pasado, en inmediaciones del Santuario del Gauchito Gil de la ciudad de Bariloche, cuando Díaz asfixió a Arriagada, a quien creía su hijo.

Según la Fiscalía, Díaz colocó el cuerpo en dicho santuario, lo desnudó, lo cubrió con chapas y vegetación, y se retiró del lugar, al tiempo que en el trayecto hasta su domicilio en la vecina ciudad de Dina Huapi se descartó de los efectos personales de la víctima.

El 31 de octubre fue hallado el cuerpo del adolescente, mientras que un día después el expolicía ingresó al Hospital Zonal de esa ciudad, con signos de intoxicación por la ingestión de medicamentos, en el marco de un aparente intento de suicidio.

Fuentes judiciales aseguraron que un policía en actividad declaró que Díaz le confesó que lo había matado. (Télam)