Los dos acusados por el asesinato de Lucas Cancino, el estudiante de 17 años apuñalado en el pecho en un intento de robo cuando se dirigía a la escuela a bordo de su bicicleta en la localidad bonaerense de Ezpeleta, partido de Quilmes, se negaron a declarar hoy ante la fiscal de la causa y seguirán detenidos, mientras el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, calificó el hecho como "una locura".

A su vez, un tercer sospechoso que había sido apresado por los investigadores quedó en libertad luego de comprobarse que no estaba vinculado al crimen.

"Conocí el tema desde muy temprano, nos pusimos a disposición, si podíamos ayudar en algo. Trabajó muy bien la policía de la provincia de Buenos Aires, están aprehendidos los responsables. Es dolorosísimo este tema, yo voy a tratar de tomar contacto con la familia", expresó esta mañana a la prensa el ministro Fernández.

El funcionario nacional se refirió también a los recientes antecedentes penales de uno de los acusados del crimen y la labor judicial.

"Uno de los pibes estos había estado detenido por robo y había sido liberado; en esas cosas a veces se necesita un poquitito más de colaboración y de esfuerzo. Si fue detenido por robo tiene que estar detenido por robo, no puede ser que recupere la libertad por algún artilugio jurídico que se pueda poner a disposición del magistrado, no estoy de acuerdo con eso, pienso como (el ministro de seguridad bonaerense Sergio) Berni en eso", añadió.

"Estamos en presencia de una locura, de algo que tiene que ver con otra cosa, con un desprecio por su propia vida y la de los demás, entonces nosotros vamos a actuar con todo lo que podamos. Me puse a disposición desde temprano, pero reconozco que el trabajo de la policía de la provincia ha sido excelente", expresó.

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Por su parte, el ministro Berni volvió a cuestionar a la Justicia y sostuvo esta mañana que "hay que hacer una revisión muy completa y profunda".

"Tenemos jueces y fiscales que trabajan muy bien. Nos tenemos que hacer cargo y en la Justicia tenemos que hacer las inversiones que haya que hacer", aseveró.

En tanto, la fiscal Karina Gallo, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Quilmes, indagó esta tarde a los detenidos Rodrigo Rivas (19) y Juan Cruz Nazareno Mejías (20), en la sede del Departamento Judicial de Quilmes, en avenida Hipólito Yrigoyen 475, en pleno centro de esa localidad del sur del conurbano.

Las fuentes judiciales señalaron a Télam que, durante la audiencia, la fiscal les imputó el "homicidio en ocasión de robo en concurso real con criminis causa" de Cancino y ambos acusados se negaron a declarar.

Tras la indagatoria, los dos imputados seguirán detenidos en la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) quilmeña a la espera de que se resuelva su situación procesal.

Si bien la fiscal Gallo aguarda los resultados de nuevas diligencias, la principal hipótesis apunta a que Rivas sería el autor material del crimen y Mejías su cómplice, agregaron los voceros.

"Restan algunas actuaciones, pero está casi acreditado que Rivas lo intercepta mientras que Mejías iba caminando en la vereda de enfrente", aseguró a Télam un investigador.

De acuerdo con la Policía, Mejías estuvo detenido cinco días en mayo de 2020 en una causa inicialmente caratulada como "robo agravado de vehículo dejado en la vía pública", la cual estuvo a cargo del fiscal quilmeño Leonardo Sarra y el juez de Garantías Martín Nolfi.

Este expediente se resolvió en septiembre último, cuando en un juicio abreviado, Mejías, quien seguía excarcelado, fue condenado a tres años de prisión en suspenso por "robo agravado por el empleo de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudiera tenerse por acreditado de ningún medio y violación de domicilio".

Rivas, a su vez, fue apresado durante unas horas en mayo de este año por un "robo simple", en un hecho ocurrido en jurisdicción de la comisaría 2da. de Quilmes e investigado por la misma fiscal Gallo.

Sin embargo, una fuente judicial aclaró a Télam que el joven nunca estuvo aprehendido y que la denuncia por el supuesto robo se hizo seis días después del mismo.

Cancino fue asesinado ayer cerca de las 7.50 cuando salía de su casa ubicada en la calle Combate Naval de Quilmes, entre Lugones y Ascasubi, en Ezpeleta, y se dirigía rumbo a la escuela.

En esas circunstancias, el adolescente fue abordado por dos delincuentes que, en un intento de robo, lo apuñalaron con una cuchilla en el tórax.

La víctima alcanzó a llegar con la bicicleta -que no le robaron- hasta la puerta de la casa en la que vivía con su madre y su abuela, donde se desplomó.

Según el resultado preliminar de la autopsia realizada ayer en la morgue judicial de Ezpeleta, la herida que sufrió Cancino fue a la altura del corazón y le causó la muerte casi al instante.

El cuchillo utilizado para el ataque, manchado con sangre, fue hallado entre pastizales ubicados en la calle Lugones y Mozart. (Télam)