A un año del asesinato de Juan Pablo Roldán, el policía que fue apuñalado por un hombre bajo tratamiento psiquiátrico frente al museo Malba en el barrio porteño de Palermo, su viuda afirmó que "el duelo" por la muerte de su marido "es muy difícil" y que su hijo recuerda a su padre "como un héroe", y reclamó que en el futuro juicio oral por el caso se castigue al psiquiatra que atendía el homicida, de quien dijo que tuvo "una gran responsabilidad en el hecho".

"Pasó un año pero se siente como si hubiese pasado menos tiempo. El duelo es muy difícil. De repente al sentir que llega el año, el ambiente empieza a cambiar y me vuelvo al día cero. Empiezo a remover y a cruzar el mismo camino", reflexionó en diálogo con Télam Carolina Zambrano, viuda de Roldán, con quien tuvo un hijo que actualmente tiene 5 años.

Zambrano, nacida en Colombia hace 33 años, es comerciante y actualmente vive en un departamento del barrio porteño de Saavedra con su hijo, donde afirmó que "la vida de una mamá viuda es muy complicada", y que se "tiene que arreglar sola".

"No tengo con quien compartir la crianza. Me duele bastante por mi hijo. A él se le nota mucho que le falta su papá", relató Carolina, quien no cuenta con familiares cercanos radicados en el país, mientras que los parientes de Roldán actualmente viven en Entre Ríos.

Carolina recordó a su esposo como "una persona muy alegre", a la que "le encantaba el aire libre, ir al río, el folclore y el campo, que siempre le ponía la mejor voluntad a todo".

"Él trabajaba mucho y dormía muy poquitas horas. Y cuando tenía franco, siempre nos íbamos de viaje. Le gustaba despertarse temprano porque siempre decía que había que disfrutar los días. La manera de mantenerlo vivo es seguir haciendo lo que le gustaba. Ahora nos vamos los dos solos con mi hijo pero nunca va a ser lo mismo", declaró emocionada.

Sobre su hijo Valentino, Zambrano señaló que "él es muy consciente de todo" y que "recuerda a su papá como un héroe".

"Cuando pasó todo esto, siempre le hablé con la verdad y le expliqué lo que le había pasado a su papá", señaló la mujer, quien agregó que nunca tuvo contacto con los familiares de Rodrigo Roza, el hombre que apuñaló a su esposo y que murió horas después tras ser baleado por otros policías.

"Nunca nadie de esa familia nos pidió perdón. Eso habla de los valores de cada persona, si uno ve que un miembro de la familia cometió un error, uno debería agachar la cabeza y disculparse. Sé que hay familiares del otro lado que perdieron a un ser querido, pero fue en un contexto diferente", indicó.

Por el hecho, el psiquiatra del homicida, Jorge Monforte, será juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 28 de la Capital Federal, que ahora deberá poner fecha de inicio, según informaron fuentes judiciales.

El tribunal estará integrado por los jueces Carlos Chediek, Carlos Rengel Mirat y Federico Salvá, mientras que por parte del Ministerio Público intervendrá la fiscal Paula Asaro.

La esposa del policía asesinado aseguró que el psiquiatra tuvo una "gran responsabilidad en el hecho" y que, mientras se demore el juicio, "esa persona tiene la posibilidad de seguir trabajando y haciendo las cosas mal".

"Tiene que haber un responsable y la Justicia lo va a determinar. Esto demora mucho, no sé cuántos años pueden pasar hasta que la Justicia de su veredicto. Es claro que esa persona no tendría que haber estado en la calle. Debería haber estado internado en un centro psiquiátrico", dijo Zambrano.

El psiquiatra Monforte enfrentará una imputación de "abandono de persona seguido de muerte" -delito que prevé una pena de 5 a 15 años de prisión- por la muerte de su paciente Roza, y otra de "homicidio culposo" -con pena de 1 a 5 años de cárcel- en perjuicio del policía Roldán.

La fiscal de la causa le atribuyó a Monforte haber actuado entre el 18 y 28 de septiembre de 2020 "de forma negligente y en inobservancia" de sus obligaciones como psiquiatra respecto de su paciente, a quien atendía desde 2014 y a quien había diagnosticado con un "trastorno esquizofrénico de tipo paranoide continuo".

Siempre según la acusación, el psiquiatra soslayó "los controles urgentes, necesarios y adecuados que el mencionado paciente requería", no controló la medicación que le había administrado, ni tampoco ordenó una inmediata evaluación para una posible internación ante una serie de advertencias que en los días previos al suceso, los familiares le comunicaron con preocupación al profesional.

Roldán (33) fue asesinado el 28 de septiembre pasado, cerca de las 16.30, en la esquina de la calle San Martín de Tours y la avenida Figueroa Alcorta, a metros del Malba, adonde acudió ante la presencia de un hombre con problemas psiquiátricos, luego identificado como Roza, que vociferaba delante de unas personas que tomaban un café en la vereda.

El policía, quien prestaba servicio en la sede de la policía Montada de la Policía Federal (PFA), en la calle Cavia, a pocos metros de distancia, llegó junto a otro efectivo de la misma fuerza y dos de la policía porteña que intentaron disuadir a Roza.

En esas circunstancias, Roldán fue atacado por este hombre, quien le aplicó cuatro puñaladas con un cuchillo que llevaba en una mochila, y al defenderse, el policía lo baleó, por lo que ambos resultaron heridos y murieron poco después.

El efectivo de la PFA fue inhumado con honores en el cementerio de Chacarita y ascendido postmortem del grado de inspector al de principal por el Ministerio de Seguridad.

Por último, a un año del hecho, la viuda de Roldán señaló que el martes a la mañana habrá un homenaje en la sede de la Policía Montada, ubicada en el barrio porteño de Palermo. (Télam)