A cuatro años del crimen de Araceli Fulles, la joven de 22 años estrangulada en la localidad bonaerense de José León Suárez, familiares y amigos de la víctima marcharán mañana para pedir que los ocho acusados que se encuentran en libertad y serán juzgados en septiembre sean detenidos inmediatamente.

"Vamos a pedir para que todos los acusados vayan presos, es una vergüenza total que sigan libres", dijo a Télam Mónica Ferreyra, quien convocó a distintas organizaciones a movilizarse desde las 18 de este viernes en avenida Márquez y 9 de Julio de dicha localidad del partido de San Martín, donde habrá una suelta de globos.

Fuentes judiciales informaron que por el caso había nueve imputados y solo uno de ellos estaba detenido, identificado como Darío Badaracco (31), quien murió el 13 de abril de 2019 luego de haber permanecido internado cinco días en un hospital de la ciudad de Olavarría, tras ser atacado a golpes y quemado con agua caliente por dos compañeros de celda en el penal de Sierra Chica.

De esta manera, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de San Martín juzgará desde septiembre a su hermano llamado Hernán Rodrigo Badaracco, a su patrón Carlos Casalz, a Hugo Cabañas, a Carlos Antonio Ibarra, a Marcelo Escobedo, Daniel Alaniz y a los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos.

A pesar de la gravedad del delito que se les imputa, "homicidio doblemente calificado" que prevé la pena de prisión perpetua, todos ellos llegarán al debate oral en libertad.

El abogado Diego Szpigiel, representante de la madre de la víctima, dijo a Télam que en septiembre de 2017 la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Martín había anulado las detenciones de todos ellos por considerar que hubo fallas en la colección de una prueba de ADN.

Araceli (22) fue vista con vida por última vez la madrugada del 2 de abril de 2017, en una plaza cercana a su casa y su cuerpo fue hallado el 27 del mismo mes, gracias a la intervención de perros de Punta Alta, debajo de unos escombros en el patio de la casa de Badaracco, en Alfonsina Storni 4477 de José León Suárez.

La autopsia determinó que la joven murió por "asfixia mecánica" por "estrangulamiento a lazo" con un elemento compatible con precintos plásticos.

Badaracco declaró tres veces como testigo antes de ser imputado y se mantuvo prófugo un día, hasta que la noche del 28 de abril fue detenido detrás de la villa 1-11-14 del Bajo Flores porteño gracias a una vecina que lo reconoció por la calle.

Por su parte, Claudia Guzmán, la mujer de Badaracco, admitió ante la Justicia que había mentido en su primera declaración para favorecer a su marido y que tuviera una coartada.

La mujer dijo que la verdad era que la madrugada en la que se cree ocurrió el crimen ella no estuvo con Badaracco y que un día antes del hallazgo del cadáver su esposo le había pedido que consiga un albañil para hacer una losa en el sitio donde los canes finalmente encontraron enterrado el cuerpo de Araceli.

"Seguramente ella se habrá resistido a un ataque sexual y en el forcejeo la terminaron matando y después armaron un show de desaparición para ganar tiempo para poder enterrarla y que nadie se entere", aseguró Szpigiel.

En tanto, Baradacco fue atacado el 8 de abril de 2019, alrededor de las 17, en la celda 766 del Pabellón 10 de la Unidad 2 de Sierra Chica, donde estaba alojado con otros dos presos.

Según las fuentes, los guardias escucharon gritos y al observar por el pasa platos de dicho calabozo observaron que Baradacco era agredido por los otros compañeros, por lo que ingresaron y detuvieron el ataque.

A simple vista, el preso atacado presentaba heridas por golpes y quemaduras provocadas con agua caliente en distintas partes del cuerpo, por lo que lo hospitalizaron en Olavarría donde murió ayer, dijeron los informantes.

Por el crimen, el SPB identificó a los dos dos internos involucrados, uno de los cuales manifestó: "Son problemas de presos y lo teníamos que arreglar de esta manera." (Télam)