La hija de María del Carmen Moyano y Carlos Simón Poblete, quien recuperó su identidad gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo, declaró hoy en el juicio de lesa humanidad que se le sigue a sus apropiadores y a un efectivo policial, y ante el Tribunal Oral Federal 1 de Mendoza relató el camino que transitó hasta conocer su verdadera historia.

En ese proceso oral y público están imputados el matrimonio que componen Iris Yolanda Luffi y Armando Osvaldo Fernández, oficial inspector en el Departamento de Informaciones (D-2), y Abelardo Santiago Garay, otro efectivo policial acusado de falsificar su rol como testigo del nacimiento.

El Tribunal, integrado por el presidente Alejandro Piña, María Paula Marisi y Daniel Carelli, les ofreció en el inicio de la audiencia a Luffi y Fernández si estaban dispuestos a declarar, y declinaron de ejercer este derecho ante los magistrados.

Por su parte, Garay presentó un escrito, que fue leído por un secretario del Tribunal, y en ese texto, el expolicía aseguró que Fernández le pidió que "sea testigo del nacimiento de una bebe" dado a luz en su domicilio por una empleada doméstica que era oriunda de la localidad mendocina de San Carlos, y que "no podía mantenerla”.

El apropiador "tenía cuatro o cinco hijos y yo pensé que él quería hacer una obra de bien y que esta niñita iba a quedar abandonada, entonces accedí al pedido de él sin consultarlo con mi esposa, es lo único que tengo para decir”.

A continuación el juez Piña consultó a la víctima, la nieta 127 en recuperar su identidad por acción de Abuelas, cómo vivió la etapa de recuperación de identidad.

"Mi papá (su apropiador) me contó su historia. Con él tenía mucha confianza. Me dijo que él apoyaba la decisión que yo tomara. Pero entonces no quise saber más", señalo la testigo, cuyo nombre no puede difundirse por un pedido del Tribunal y el Ministerio Público.

La mujer contó al Tribunal que estuvo presente en las audiencias de otros juicios que se le siguieron a su apropiador y aseguró que asistía a los debates de las causas y escuchó "todo lo que se decía" sobre el accionar del terrorismo de Estado en la provincia durante la última dictadura cívico militar

Piña le preguntó cómo tomó la decisión de hacerse un análisis de ADN para conocer su verdadera identidad, y contestó que ese caminó “comenzó en el 2012, con una denuncia y luego de recibir varias notificaciones (judiciales) en el 2017".

“Me entere que ese año venía gente de Buenos Aires para hacerme el ADN, pero yo no quise, prácticamente me escapé. Tres meses después, me vuelven a citar y decidí no ocultarme más. Me hicieron el análisis y confirmaron mi origen. Conocí mi historia y para conectarme con ella fui a la ex-ESMA a ver al lugar donde nací”.

La nieta 127 nació en la ex-ESMA en junio de 1977 y fue sustraída de su madre luego del parto y después trasladada a Mendoza e inscripta bajo un nombre apócrifo por el matrimonio Luffi y Fernández.

Los expolicías imputados en esta causa prestaron servicio en el ex Centro Clandestino de Detención (CCD) conocido como el "D2", y Fernández cuenta con varias condenas en diferentes juicios de lesa humanidad desarrollados en la provincia. (Télam)