(Por Héctor Sánchez).- El denominado “Lanusazo” se produjo el 24 de noviembre de 1982, cuando alrededor de 20 mil vecinos se movilizaron frente a la vieja intendencia de Lanús para repudiar los aumentos de las tasas municipales que imponía la dictadura militar y, si bien fueron reprimidos por la policía, fue un hecho clave para el fortalecimiento de la protesta popular.

El contexto era de un creciente clima de malestar tras la derrota militar en el intento por recuperar las islas Malvinas (con 649 soldados fallecidos), una economía destruida y miles de denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Un aislamiento internacional creciente de la dictadura encabezaba Reynaldo Bignone -había reemplazado a Leopoldo Galtieri tras la rendición en Malvinas- era otro de los puntos salientes del momento: hasta Estados Unidos -que había sido un sostenedor de la dictadura y propiciador del golpe de Estado de 1976- lo dejó sin apoyo, tras alinearse con el Reino Unido en el conflicto del Atlántico Sur.

A fines de 1981 y comienzos de 1982, los reclamos sindicales ganaban espacio, de la mano de un fuerte desempleo, y las organizaciones políticas comenzaban a juntar fuerzas.

Así nació la convocatoria al paro con movilización de la CGT del 30 de marzo de 1982, que, por la feroz represión no pudo llegar a Plaza de Mayo, pero que elevó la autoestima del pueblo para comenzar otra etapa.

La respuesta desesperada de la dictadura fue el desembarco en Malvinas el 2 de abril, con todo lo que vino después.

Así, a fines de 1982, la protesta social se aglutinaba de diversas formas, y los vecinos de el partido bonaerense de Lanús hicieron historia con el camino elegido. (Télam)