Susana Ester Barile, cuyo esposo fue secuestrado, detenido y torturado durante la última dictadura militar, declaró hoy en una nueva audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad Megacausa Zona V, que se sigue en la ciudad de Bahía Blanca.

En este proceso oral y público se encuentran imputadas 38 personas, entre ellos militares y expolicías federales y bonaerenses por delitos en perjuicio de 334 víctimas.

La mujer, de forma virtual, relató que su esposo Raúl Vicente Celave fue detenido el 20 de julio de 1976 en su departamento de la calle España 67 de Bahía Blanca tras llegar de trabajar en un concesionario de automóviles, y falleció en 2014.

El testimonio se registró en el marco de la audiencia a cargo del Tribunal Oral Federal, integrado por los jueces Ernesto Pedro Sebastián, Sebastián Foglia y Marcos Javier Aguerrido, en la sede judicial ubicada en la calle Chiclana y Lavalle de Bahía Blanca.

"Llegaron muchos soldados y lo arrestaron, él no sabía por qué", dijo la mujer al indicar que unos días antes su marido, que por entonces contaba con 36 años, había perdido su documento de identidad cuando fue a ver un partido de fútbol.

En ese marco, la mujer contó que su marido "el lunes fue a la comisaría, hizo la denuncia, le dieron un papelito que estaba el trámite por el documento y a los dos días lo vinieron a buscar porque ese documento apareció en otro lugar".

"Lo llevaron por ocho días o diez, no sabía nada de él, lo llevaron en un camión con otras personas que iban juntando", sostuvo.

Asimismo, dijo que durante la detención y secuestro su marido estaba en el departamento con una niñera que cuidaba a su beba y "dieron vuelta los colchones, el lavarropas lo tiraron al piso, me dieron vuelta todo" y afirmó que "estaban vestidos del tipo militar, eran unos cuantos me decía mi esposo después, y con armas largas".

En ese contexto la testigo señaló que su esposo "estuvo en el regimiento V; eso recordaba más o menos porque había hecho el servicio militar y creyó que estaba ahí".

"Lo encapucharon, estaba en calabozos, no le daban casi de comer, lo torturaron, llegó con marcas en la mano y en los tobillos de los pies" y hasta "por momentos le ponían la picana", indicó en su testimonio.

La mujer relató que su esposo, cuando regresó a su casa, "había perdido diez kilos, estaba alterado, no dormía bien y daba saltos en la cama".

En ese sentido, afirmó que lo habían liberado porque "entendieron que era inocente" y le "devolvieron el documento que había perdido".

Asimismo, contó que durante la detención de su esposo "en el trabajo fui a decir lo que me pasó, me dijeron que me tome una licencia, estuve en mi casa y hablé a la concesionaria donde trabajaba mi marido, donde me apoyaron mucho".

"Incluso un jefe trató de ayudarlo, fue a ver a mucha gente y era conocido de un suboficial de apellido Álvarez, que había comprado un auto; lo fue a ver y creo que tal vez se ocuparon del caso y vieron que era inocente", relató.

Barile, por otra parte, expresó que "le quedaron secuelas, él la pasó muy mal y yo también, con una beba muy chiquita, éramos jóvenes, no fue nada fácil".

"Al ser inocente que pasen tantas cosas, que le hicieron tantas cosas, es tan injusto", manifestó.

Por su parte, Viviana Celave, hija del hombre secuestrado, detenido y torturado, dijo al declarar en forma presencial que "vinieron soldados al departamento, yo tenía 9 meses, se lo llevaron detenido cuando él llegaba del trabajo".

"Mi padre tardó muchísimo tiempo en poner en palabas lo que le pasó, recuerdo que yo tendría 16, 17 años; y una siesta, un rato antes de que se vaya a trabajar, nos contó a mi hermana y a mi lo que le había pasado", sostuvo.

La hija de hombre dijo que en esa oportunidad "nos contó que fue detenido, estuvo encapuchado, sometido a ciertas torturas, quemaduras de cigarrillos en muñeca y tobillos, no comía, no hacía sus necesidades".

"Mi papá fue una persona bastante antisocial, le costaba vincularse con las demás personas, un padre presente pero una persona muy nostálgica con adicción al alcohol", señaló al explicar lo que significó para su padre el secuestro y tortura.

Para la mujer "él era otra persona, tenía amigos, se relacionaba con gente y después mi mamá cuenta que tenía alteraciones del sueño, cambiaba su carácter y nunca tuvo una atención psicológica". (Télam)