El vicepresidente del Banco Nación, Matías Tombolini, dijo hoy que en el gobierno de Mauricio Macri "hubo una decisión de rifar todas la variables económicas con tal de recuperar algún voto" entre las PASO y las elecciones generales de 2019, y destacó que el presidente Alberto Fernández buscó "corregir la situación emergente de las asimetrías".

"Eso dejó un punto de partida con muy poco margen de maniobra para un presidente que asumió con una agenda muy distinta a la que dejó Macri", expresó en una entrevista con Télam sobre su nuevo libro "La otra campana", editado por Galerna.

En ese trabajo repasa qué país recibió el Presidente cuando asumió, las medidas adoptadas antes y durante la pandemia y las perspectivas a futuro.

-Télam: ¿Qué país recibió el Presidente?

-Matías Tombolini: Recibió un país que cuando uno observa el comportamiento de la economía a partir de agosto cuando Macri pierde las PASO, allí se profundizan dos variables que terminan condicionando el margen de maniobra de la Argentina. La primera que queda claro es que la decisión de Cambiemos de manejar la economía con un fin político electoral, no importando el costo que esto pudiera tener, fue clara, absoluta y contundente... Entre el 9 de agosto de 2019 y el 10 de diciembre el dólar pasó de 46,20 pesos a 62,70, subió 35%. Las reservas líquidas cayeron 54,9%, la bruta 34% y los precios subieron 18%. Claramente hubo una decisión de rifar todas la variables económicas con tal de recuperar algún voto entre las PASO y la general. Eso dejó un punto de partida con muy poco margen de maniobra para un presidente que asumió con una agenda muy distinta a la que dejó Macri.

-T: En el libro hace referencia a las acciones del Gobierno desde que asumió, ¿qué destaca de esa agenda?

-MT: Modificación en el marco de retenciones, bono a jubilados, bono a trabajadores del sector privado, la profundización de la administración del tipo de cambio con el Impuesto País, la búsqueda de pensar a diseñar cuál sería el marco de la reestructuración de la deuda privada, la baja de la tasa de interés en las Pyme, la modificación del Impuesto a los Bienes Personales, la reforma de la consideración respecto de la inflación para el Impuesto a las Ganancias. Es decir, una agenda pro consumo, pro trabajo nacional que buscaba subsanar algunas asimetrías que se produjeron en la gestión de Macri. En donde el dólar en cuatro años había subido 549% y la inflación había sido del 286%, mientras los salarios solo habían subido menos del 230%. La búsqueda de Fernández ahí es intentar corregir la situación emergente de las asimetrías.

-T: ¿Cómo impactó la pandemia?, ¿deja algún aprendizaje?

-MT: Los dirigentes políticos tenemos que aprender a aprender, que no es una tarea sencilla. Tenemos que recuperar la capacidad de escuchar a la sociedad, mas allá de nuestras ideas y de nuestros sesgos. La sociedad que hoy está muy lastimada, que viene lastimada de la gestión anterior, pero que siguió lastimada porque la economía se desplomó en la Argentina y en el mundo, necesita que la escuchemos para resolver sus problemas. Y aprender a aprender supone entender a partir de la escucha qué cosas se hicieron bien y qué cosas se pueden hacer mejor. Ese proceso es el que intento contar en libro a partir de lo que llamamos políticas de mitigación.

-T: ¿Cuáles son esas políticas de mitigación?

-MT: El Presidente lo que buscó fue en función de un valor central, que fue y es proteger la vida humana, entregar políticas económicas para intentar morigerar el impacto de la onda expansiva que supuso esa especie de bomba atómica que cayó sobre la economía argentina y en la economía de todo el mundo. Estas políticas de mitigación evitaron que la pobreza se disparara más de lo que se disparó y también nos obligaron a aprender. Por ejemplo, cuando abrieron los bancos después de mucho tiempo y eso generó el famoso viernes en donde tuvimos el conflicto con los jubilados por un problema de información, que se dio aquel 3 de abril. Son todos procesos de aprendizaje que cuando tomás perspectiva queda claro que el Presidente no solo tomó nota, sino que hasta cambió los titulares de las áreas que cometieron errores más severos. Esto pasó también con las vacunas, con Ginés (González García), y pasó con (Alejandro) Vanoli, que era titular del Anses. Los dos principales errores le costaron el cargo a los titulares de las áreas. Es un presidente que se hace cargo y busca cambiar a partir de eso pero, a veces, en el ruido que plantea la oposición, esto no termina de quedar tan claro.

-T: ¿Cuáles son las perspectivas para la pospandemia?

-MT: En la pospandemia, se necesita primero, como planteamos en el libro, un diagnóstico claro de dónde está parada la Argentina, la posibilidad de elaborar un plan que, yo creo, todavía no tenemos la información suficiente para poder diseñar un plan concreto, porque hasta que no tengamos claro cuál es la economía emergente de esta situación tan crítica no vamos a poder contar con la información que permita diseñar un plan de desarrollo de mediano plazo. Digo esto porque la economía todavía está bajo un estrés terrible. Y no solamente por las restricciones en la Argentina, pensá que los flujos del comercio internacional, por ejemplo, de ninguna manera son los que eran.

-T: ¿Cómo es el mundo que emerge en la pospandemia?

-MT: El mundo que emerge en la pospandemia es un mundo que todavía no conocemos, en términos de cómo se van a dar las relaciones comerciales y geopolíticas. Ahora, con la información que disponemos, lo que está claro es que el diseño pospandémico tiene que ser un diseño que considere como punto de partida la realidad de la economía nacional pensada desde el lugar donde queremos llegar, pero no entendiendo el futuro como si fuera una vista, como si fuera la narración del autor del moda... No es la información que necesitamos para diseñar un plan económico que busque un desarrollo nacional. Yo creo que la Argentina lo que tiene que tener en claro es cuáles son los factores del desarrollo, que para mí pasa por los agronegocios, los hidrocarburos, el turismo, el esparcimiento y la economía del conocimiento. Y sobre la base de eso, pensar cuáles son los grandes programas de desarrollo e infraestructura nacional. Yo en el libro planteo una resignificación tributaria, un plan nacional de vivienda con un millón de viviendas, tomando deuda de largo plazo que me parece que hay que entregar a los sectores populares. Allí aparecen una serie de propuestas concretas de cara al futuro posible de la Argentina, que conecten justamente con el punto de partida real que la Argentina tiene. (Télam)