Por Natalia Sánchez Jauregui, diputada bonaerense del partido Fe y secretaria de la seccional San Vicente de UATRE.

Un símbolo de lucha y conquista es, sin dudas, el día en el que conmemoramos a hombres y mujeres por su trabajo. Es una jornada que reivindica los derechos de las trabajadoras y los trabajadores, y como argentina, referente del sector rural, quiero recordar la lucha de los obreros rurales de la Patagonia trágica, cuando por pedir un botiquín en castellano, velas y una cama donde dormir fueron fusilados.

Para quienes concebimos al movimiento peronista como una doctrina, estas fechas están cargadas de sentimiento y emociones que valen más que mil palabras. Nuestras raíces provienen del movimiento obrero organizado, de la CGT, de las estructuras sindicales, que son el pilar de la defensa de los derechos de las y los trabajadores.

Es importante recordar que las zonas rurales constituyen el hogar y el lugar de trabajo de la mitad de la población mundial, que además es la encargada de producir el alimento para el total de los humanos que habitamos este mundo. Aun así, sabiendo de la importancia esencial que tienen quienes producen silenciosamente, sigue siendo una población vulnerada en sus derechos, carente de condiciones dignas de trabajo y con absoluta desigualdad en materia de género.

Fortalecer, recuperar derechos, y espacios de liderazgo (en el caso de las mujeres es un tema pendiente) en el ámbito gremial; es nuestra lucha permanente. Sencillamente hoy los lugares de poder y de toma de decisiones siguen siendo ocupados por hombres y esta sigue siendo una asignatura pendiente.

En el plano internacional es la Organización Internacional del Trabajo (OIT) quien instó a un llamamiento mundial a la acción para una recuperación centrada en las personas de la crisis causada por la pandemia que sea inclusiva, sostenible y resiliente. Desde el espacio que represento sentimos orgullo de nuestras y nuestros trabajadores por el compromiso y esfuerzo en estos dos años, asegurando con su trabajo el alimento de cada familia argentina.

En ese sentido, seguiremos trabajando para mejorar la cobertura y la calidad de prestaciones en el área rural y reforzar la regulación de la intermediación y subcontratación de la fuerza de trabajo, sobre todo en la agricultura.

Desde mi rol como legisladora, seguiré impulsando la sanción de leyes relativas a las políticas de cuidados desde una mirada humanizada y respetuosa.

Hace un tiempo conocí la historia de Isabella y su mamá Carolina, que es empleada municipal y debe dedicar toda su energía y vitalidad al cuidado de su hija, en ese y tantos otros casos es urgente interpretar las necesidades que plantean los cuidados de larga duración y la implementación de otras políticas de licencias especiales, así como los servicios de cuidado infantil.

No hay dudas que la pandemia puso sobre la mesa cuán vulnerables son innumerables grupos de trabajadores y trabajadoras, particularmente los menos calificados por el sistema.

El éxito a nadie le sale al paso, decía el general Perón, el éxito se prepara, se concibe, se ejercita y recién después se realiza. En ese camino venimos trabajando porque nuestra lealtad, que nace del corazón, es con el pueblo obrero y para siempre. (Télam)