Los precandidatos a diputados nacionales del Frente de Todos por la ciudad de Buenos Aires, Leandro Santoro y Gisela Marziotta visitaron esta mañana la Casa “Ana Frank” guiados por el director del Centro, Héctor Shalom, en un encuentro que tuvo como eje el tratamiento de los discursos de odio y el papel fundamental de educar a la juventud desde la ética para construir esperanza.

“La respuesta de Ana inspira a combatir la violencia con la no violencia. Todos tenemos la obligación ética de aportar en la batalla contra el odio y la agresividad, nadie puede resultar indiferente”, sostuvo Santoro luego del finalizar el recorrido.

Durante la visita se dio especial importancia al poder que tuvo la palabra en el nazismo y en la dictadura cívico militar argentina y, en ese marco, Santoro destacó la figura de Ana Frank, quien uso ”la literatura, la poesía y el amor como herramienta de resistencia al odio y a la violencia”.

“La política tiene que encuadrar los debates de manera ética, racional y emocional. No solo desde la reflexión, sino desde los distintos planos del espíritu como este museo demuestra. Es más importante que estos debates circulen en la sociedad a que se den en el Congreso”, apuntó.

Más tarde, al ser consultado sobre cómo opera la violencia discursiva actualmente en Argentina, Santoro consideró en diálogo con Télam que es "de baja intensidad” porque hay fenómenos aislados, por lo que "no son la regla".

En ese marco, asumió que existen “golpes de odio” que le permiten a algunos dirigentes “ocupar espacios en los medios de comunicación”.

“Lo hacen de manera irresponsable sin medir las consecuencias de sus actos. Quiero creer es así porque, si atrás del discurso de odio hay una especulación de carácter electoral, estamos frente a un verdadero problema”, reflexionó en dialogo con Télam.

Por otra parte, durante el recorrido, el director mostró una sala donde se exponen cortometrajes que permiten debatir sobre los límites de la libertad de prensa y expresión cuando se difunden discursos violentos y xenófobos.

Al respecto, Santoro expresó que se trata “de un dilema moral muy fuerte” y que lo ideal sería “la auto limitación” en la que se modere la bronca para evitar que se transforme en “una espiral de violencia”.

“Cuando la auto limitación desaparece y la moderación es mal vista porque se supone que uno tiene el derecho de decir y hacer lo que le parece sin medir el impacto en terceras personas se producen fricciones sociales que lastiman el tejido social”, reflexionó.

Por su parte, Marziotta destacó que lo más importante es tener presente las consecuencias de los discursos de odio porque si es “potenciado y reiterado” no se sabe dónde puede terminar y “puede ser realmente peligroso”.

“Ahora, por otros motivos, también estamos con la muerte muy cerca y nos necesitamos los unos a los otros para dejar la pandemia atrás”, puntualizó.

En ese sentido, destacó la importancia de visibilizar estos temas y ponerlos en agenda cuando no hay fechas importantes porque permiten “recordar de dónde venimos para no volver a esos lugares”.

“Vinimos a hacer este recorrido precisamente cuando no está en agenda porque sabemos que es un tema que hay que abordar con cierta responsabilidad. Vamos a trabajar profundamente en esto a partir del 10 de diciembre cuando estemos en el Congreso Nacional”, afirmó.

Al terminar el recorrido por todas las imágenes y registros históricos del museo, ambos legisladores recibieron una edición del diario de Ana Frank de Eudeba como obsequio del director, quien finalizó la visita destacando el trabajo de la institución con los jóvenes quienes “tienen muchas expectativas de ser protagonistas en este momento”.

“Ana Frank eligió leer y escribir en el momento más duro de su vida y se volvió un acto sublime de resistencia”, afirmó Shalom.

Y agregó que espera que potenciar su figura genere esperanza para demostrar que es posible “trascender el horror” y construir a partir del mismo. (Télam)