Jorge Omar Riquelme, quien trabajó como enfermero en el hospital Municipal de Bahía Blanca y que fue detenido durante la última dictadura militar declaró hoy en una nueva audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad Megacausa Zona V, que se sigue en esa ciudad bonaerense, y al recordar las alternativas de su secuestro afirmó que pensaba que lo iban "a matar".

En este proceso oral y público se encuentran imputadas 38 personas, entre ellos militares y expolicías federales y bonaerenses por delitos en perjuicio de 334 víctimas.

El testimonio se registró en el marco de la audiencia a cargo del Tribunal Oral Federal, integrado por los jueces Ernesto Pedro Sebastián, Sebastián Foglia y Marcos Javier Aguerrido, en la sede judicial ubicada en la calle Chiclana y Lavalle de Bahía Blanca.

"Estaba trabajando, me agarraron y me llevaron junto a otros compañeros de trabajo", contó el testigo ante el tribunal al indicar que "estaban uniformados, armados y rodearon toda la manzana" del hospital.

Riquelme relató que "de entrada parece ser que nos llevaban a la Escuelita, volvieron hacia atrás y entramos al Regimiento por la puerta detrás del hospital y nos metieron en un calabozo a cada uno".

"No me acuerdo cuantos días, me vendaron los ojos", comentó el hombre al señalar que nunca le mostraron una orden de detención.

El hombre narró también que "me llevaron a un calabozo muy chiquito, me sacaban para interrogarme" y "mis compañeros estaban en el mismo edificio en una parte más grande".

"Me llevaban vendado en un lugar donde había una luz muy fuerte. Cuando me llevaban de la mano pensaba que me iban a matar". Duraban una hora y pico (interrogatorios), llegaba un momento que te cansaban de preguntas", sostuvo al señalar que "por lo menos tres veces seguro" lo interrogaron.

En ese contexto acortó que en el último interrogatorio "me hicieron firmar lo que había dicho, me sacaron la venda y me pusieron una pistola en la cabeza".

"Lo que me hicieron, me asustó mucho, es ponerme en un paredón afuera de los calabozos con un simulacro de dispararme. En ese lugar tenía que orinar dentro de la celda, se mojaba todo y si me quería acostar ponía los pies en la pared y la espalda en el piso. Mi familia no sabía dónde estaba hasta que me liberaron una noche a las 2 de la mañana", expresó.

Tras su liberación el testigo expresó que "traté de seguir lo mejor posible y eché un manto de piedad a todo lo que había sucedido" porque "no quería saber nada de la situación".

Por su parte, Boris Alfredo Hernández, quien también trabajó en el hospital Municipal bahiense dijo que "aparecieron nuestros nombres en un baño público y nos acusaban de extremistas y subversivos".

"Un agente de infantería nos denunció que éramos extremistas", agregó al indicar que al momento de ser detenidos "vimos un desplazamiento de soldados que entraban, apuntando con fusiles hacia nosotros".

"Venía un suboficial militar y el señor que nos entregó, que nos señaló con arma en mano, lo acompañamos hacia afuera a la calle Estomba, nos pusieron las manos contra la pared. Había un operativo y el tránsito estaba cortado", aseguró.

Este testigo sostuvo además que los llevaron al V Cuerpo, donde los metieron en los calabozos y a las noche los interrogaban en una oficina.

"Nos vendaron y uno me puso un arma reglamentaria en la nuca", sostuvo Hernández al señalar que en el interrogatorio les decía a sus captores que no estaba vinculado a "un partido político ni nada", y lo único que hizo había sido votar por (Juan Domingo) Perón" en las elecciones de 1973.

"Nunca supimos porqué nos llevaron, ni cuál fue el motivo. Esa fue una época muy brava", puntualizó. (Télam)