La asesora de la jefatura de Gabinete y referente de IgualAr –integrante del Frente de Todos-, Carmela Moreau, advirtió que el envío de material represivo a Bolivia para respaldar el golpe de Estado contra Evo Morales, en 2019, representa la “ruptura de un pacto que parecía inquebrantable desde el retorno democrático”, que es el de “la defensa irrestricta de la institucionalidad y el no intervencionismo”.

“Es uno de los legados más trascendentes de Raúl Alfonsín. El PRO no existía en aquellos tiempos fundacionales. Aunque muchos de sus dirigentes sí, y se encuadraban en las corporaciones más retrógradas, en partidos de derecha hoy casi extintos, o incluso intentaban borrar su pasado como cuadros intermedios de la dictadura”, aseguró Moreau.

En un comunicado titulado “Nunca Más, para la derecha argentina, en realidad es Siempre”, la asesora de la Jefatura de Gabinete lamentó que dirigentes de Juntos por el Cambio, “muchos de ellos y ellas directamente involucrados”, intentaran en principio “minimizar la denuncia y luego se contradijeron, pasándose la pelota o lisa y llanamente mintiendo”.

Señaló además que la UCR, que “todavía exhibe los retratos de Alfonsín, más como un significante vacío que como una herencia de orgullo”, tuvo “un rol protagónico en ese pacto institucional tácito que une a los partidos democráticos de la Argentina”, y juzgó por eso que “indigna la falta de un pronunciamiento claro” sobre el tema, “tratando de salvar la actuación de sus dirigentes sin alzar la voz”.

“La tremenda gravedad de los sucesos comprueba algo que sospechábamos: que durante el gobierno de (Mauricio) Macri, las violaciones más elementales al pacto democrático de cuño alfonsinista y al sistema republicano mismo no fueron excepciones, sino reglas”, evaluó Moreau.

La dirigente de IgualAr reseñó que Macri “jamás dudó en recurrir a las peores políticas vinculadas a la dictadura, como utilizar decretos de necesidad y urgencia para desconocer declaraciones del Poder Legislativo, espiar a periodistas y opositores, reprimir protestas, manipular jueces, extorsionar y apretar para robar empresas”.

“Como se ve, nunca más, para la derecha argentina y sus aliados a nivel internacional, es siempre. Va siendo hora de volver a avanzar en consensos mínimos que restablezcan la inviolabilidad democrática por sobre la violencia y la manipulación descarada; y, sobre todo, que la justicia no se desentienda más de estos horrorosos crímenes institucionales”, concluyó la dirigente. (Télam)