El entonces teniente Omar Barbieri se negaba a participar de la represión ilegal cuando estaba en el Regimiento de Infantería Mecanizada Nº 6 de Mercedes por su "condición de católico", y por esa razón fue relegado a funciones de servicio en esa unidad militar, donde estuvo destacado entre 1977 y 1979.

Fue trasladado a Misiones y en 1982 lo asignaron al Regimiento de Infantería Mecanizada Nº 3 de La Tablada, donde un año después vivió un episodio que lo signó de por vida.

En la Tablada, cuando faltaban dos meses para las elecciones generales que marcarían el final de la dictadura cívico-militar, Barbieri supo que en la enfermería del cuartel iban a depositar un archivo sobre el centro clandestino de detención "El Vesubio".

Una noche de principios de septiembre de ese año, Barbieri ingresó a la enfermería y vio fichas con datos de personas que habían estado detenidas en ese centro clandestino: en las anotaciones figuraban nombres y organizaciones selladas con la palabra "Final" en sus márgenes superiores.

Al salir con algunos de estos materiales fue interceptado por el mayor Luis Alberto Sánchez y otras cuatro personas vestidas de civil, que lo golpearon y luego mantuvieron secuestrado durante tres días.

Sus captores lo torturaron y le preguntaron "con cuál organización de derechos humanos hablaba", algo que no pudo responder porque –según sus dichos- lo suyo era "una patriada que se había mandado solo".

Su calvario prosiguió hasta que un día se le presentó el teniente coronel Justo Rojas Alcorta, quien le dijo que "le había salvado la vida" y le recomendó que "no hablara (de lo que había visto en la enfermería del cuartel) por el bien de su familia".

Tras una fraguada sanción disciplinaria, Barbieri resultó trasladado a Formosa, donde permaneció hasta que, en 1989, pidió la baja del Ejército.

En marzo pasado, Barbieri decidió romper el silencio y contó toda esta historia en una entrevista que publicó el diario Página/12.

Luego ratificó sus dichos ante el Juzgado Federal Nº 3, a cargo de Daniel Rafecas, y el Tribunal Oral Federal Nº 4, que lleva adelante el juicio de la causa Vesubio III.

Ante los magistrados, Barbieri contó que no se había animado a hablar antes "por miedo", pero que sus hijos lo convencieron de que debía hacerlo.

En sede judicial, además, identificó al teniente coronel Justo Rojas Alcorta, al mayor Luis Fernández Bustos, al mayor Aurelio Santos Muñoz, al capitán Antonio Sampieri, al teniente primero odontólogo Sostaric, al teniente primero Serapio Del Río, al teniente primero Alberto Bustos, al teniente Durán alias 'Titi', al teniente Luis López, al teniente David Cabrera Rojo, al teniente Sebastián Oriozabala, al teniente Emilio Morello y al subteniente Eduardo Martín Sánchez Zinny como integrantes del grupo de tareas que operaba desde el Regimiento de Infantería Mecanizada Nº 6 de Mercedes.

Las víctimas que capturaba esta patota eran llevadas a "El Vesubio", el centro clandestino de detención ilegal que funcionó en el partido bonaerense de La Matanza, donde el sello de "Final" impuesto sobre una ficha implicaba que esa persona había sufrido una desaparición forzada.

Información que costa en la causa judicial de la imprenta de San Andrés indica que integrantes de este grupo de tareas tuvieron a su cargo el operativo en el que fueron capturados el 10 de julio de 1976 varios militantes del PRT-ERP, entre los que se encontraba Rocío Ángela Martínez Borbolla, madre de los periodistas Bárbara y Camilo García.

"Es muy importante el testimonio de Barbieri porque es el primer oficial del Ejército que cuenta la verdad de lo que vivió. Ojalá esto pueda animar a otros a que hagan lo mismo", señaló en diálogo con Télam el abogado Pablo Llonto, representante de los hermanos García y querellante en varias causas de lesa humanidad. (Télam)