Por Horacio Pietragalla Corti, secretario de Derechos Humanos de la Nación.

El juicio por la verdad de la Masacre de Napalpí es un hito histórico para nuestro país, y específicamente para los pueblos indígenas. Se trata de un hecho que viene a concretar el esfuerzo de los pueblos Qom y Moqoit, los cuales mantuvieron la memoria de lo sucedido durante casi un siglo contra el proyecto de olvido del poder.

Es la primera vez en la historia argentina que la Justicia investigará una masacre indígena, algo único y excepcional pero que se da en el marco de un proceso de Memoria, Verdad y Justicia iniciado desde la derogación de las leyes de impunidad, hace casi dos décadas.

En ese proceso, en 2021 la Secretaría de Derechos Humanos, junto al gobierno de Chaco y las comunidades qom y moqoit señalizaron el lugar donde fue cometida la masacre como Sitio Histórico Memorial Napalpí y aportó como prueba a la causa una profunda investigación histórica sobre los hechos y los motivos que llevaron a realizar la masacre hace casi un siglo.

Paralelamente, también trabajó en el asesoramiento para la creación de una comisión investigadora en el marco del Congreso Nacional de los fusilamientos de la Patagonia Trágica en 1920/1922, y en la reconstrucción de la Masacre de Rincón Bomba contra el pueblo Pilagá en Formosa en 1947.

Es importante destacar el rol de la sociedad civil en la reconstrucción de la masacre, ya que muchos/as investigadores/as, tanto del Conicet como de universidades nacionales, han estudiado este tema y declararán en el juicio. A su vez, durante los últimos años los medios de prensa les dieron voz a las víctimas y visibilizaron la matanza.

Es interesante también ubicar este juicio en el marco de las discusiones que se dan en la actualidad sobre el negacionismo, es decir los discursos que relativizan, justifican e incluso niegan que se hayan cometido crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura.

Todo genocidio contiene en sí mismo un proyecto de olvido e impunidad. Los perpetradores intentan de forma sistemática, utilizando todos los medios institucionales y clandestinos a su alcance, que la sociedad "deje de mirar el pasado".

Por eso, la Memoria es resistencia popular; es testimonio de las víctimas, testigos, sus familiares y su comunidad. Y es una construcción colectiva, compuesta por fragmentos, experiencias y abordajes diversos.

La Justicia tiene el objetivo de reparar de forma simbólica, a través de la verdad, del desagravio a las víctimas y de la sanción a los responsables, el desequilibrio y la injusticia generada por los crímenes.

Si bien este juicio por la verdad no tendrá imputados, ya que se encuentran fallecidos, el reconocimiento estatal de la Masacre como crimen de lesa humanidad, y el hecho de que en este juicio las víctimas y sus familiares puedan contar lo que sucedió y llegar a la verdad, constituye una reparación en sí misma.

Hoy celebramos el inicio de este juicio por la verdad, y levantamos las banderas de Saqaicoua'ai, 'Eesa, Qanmit (Memoria, Verdad, Justicia en idioma Qom) por la Masacre de Napalpí.

No"lentaxa, lliqueta, chaqai lligrac da neloxoyiac (Memoria, Verdad, Justicia en idioma Moqoit) por la Masacre de Napalpí. (Télam)