¿Es momento de acordar con el gobierno de Axel Kicillof para aprobar el Presupuesto 2023? En Juntos por el Cambio, el frente que congrega a la mayor parte de la oposición, no hay unanimidad sobre el tema. Todas las fuentes consultadas por GRUPOLAPROVINCIA.COM coinciden en que la piedra de la discordia son los fondos específicos para los municipios, que el gobierno no incluyó en su previsión de gastos y que los intendentes no sólo quieren garantizar, sino aumentar. Pero mientras el radicalismo y otros sectores de JxC creen que hay que procurar que el gobernador tenga su presupuesto para poder gobernar, en el PRO insisten en que para que eso suceda, el gobierno tiene que ceder. Y así está la cosa.

Tal como lo viene informando este medio, el meollo del conflicto está en el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) y el Fondo de Seguridad, dos asignaciones que los intendentes del interior ansían recibir porque les permiten contar con cierta discrecionalidad para las obras que consideran necesarias, en lugar de depender del gobierno nacional y el provincial prácticamente para cada cosa que quieren hacer. (En el Gran Buenos Aires es distinto, porque muchos municipios cuentan con una mayor cantidad de fondos propios.) El proyecto de Presupuesto que envió Kicillof a la Legislatura no los incluye. El tema se está negociando; lo que sostiene la impasse, según las numerosas fuentes que dialogaron con GRUPOLAPROVINCIA.COM, es la intransigencia del socio mayoritario en Juntos.

En efecto, el PRO, apoyado en el reclamo de los intendentes, quiere forzar al gobierno no sólo a “meter” esos fondos en la previsión, sino a aumentarlos considerablemente. Y no contempla soluciones intermedias. Como dijo fuera de micrófono una diputada de uno de los partidos nucleados en Juntos: “Yo soy partidaria de que los presupuestos hay que acompañarlos porque el Presupuesto es la herramienta que tiene el Poder Ejecutivo para poder trabajar. Pero hay un sector del bloque que es más duro y no tendría problema en dejar sin presupuesto al gobernador.”

Desde el radicalismo prefieren llegar a un consenso con la administración de Kicillof y evitar la situación que debió soportar el año pasado el gobierno nacional, que tuvo que transitar un año entero sin presupuesto. “Mi posición histórica es que es muy difícil dejar sin Presupuesto al gobernador”, dijo un diputado, en tanto que un senador subrayó que el diálogo se mantiene a pesar del desacuerdo. De hecho, en la última reunión que mantuvieron con el gobierno se logró acercar posiciones. “Pero aun cuando los números estaban muy lejos de lo que nosotros queríamos, el diálogo no se rompió”, destacó el legislador.

Esta posición dialoguista contrasta con la firmeza con que, desde el partido fundado por Mauricio Macri, insisten en que Kicillof tiene que ceder en el reclamo por el FIM y el FS.

“El reclamo nos parece absolutamente razonable. Muchos intendentes peronistas lo comparten, pero no lo pueden decir”, argumentó un jefe comunal del PRO que gobierna un importante distrito del conurbano. Por eso, dijo que “para que haya una buena relación con el gobierno, tiene que haber un Presupuesto que nos interprete a todos”.

Pero no sólo se juega la buena relación, sino la existencia misma de un Presupuesto 2023, según el intendente. Al reclamo de los fondos para los municipios le sumó otras cuestiones que podrían frustrar la aprobación de la ley. “No puede haber aumento impositivo ni de personal. La Provincia hoy tiene un aumento injustificado de gasto político y de personal de planta. De esto también va a depender que se apruebe”, remarcó.

Hay otros temas que provocan resquemor en la oposición y que son objeto de debate, aunque no ocupan la centralidad de la disputa por el FIM y el FS. Y también, una amenaza en el horizonte.

Los temas en discusión son la burocracia que demora la aprobación de las obras, la estimación demasiado conservadora de la inflación para el año próximo (“se calcula un 60%: es un chiste”, dijo una diputada) y, en una derivación casi bizarra, la omisión de un municipio en el anexo del proyecto oficial.

En efecto, cuando revisaron el material enviado por el Ejecutivo, desde JxC pusieron el grito en el cielo al ver que Coronel Dorrego, un distrito de la sexta sección gobernado por el radical Raúl Reyes, no estaba incorporado. “Es una falta de respeto. Es un desaire. Es no considerar que existe”, dijo a GRUPOLAPROVINCIA.COM una diputada opositora.

La amenaza que se cierne sobre el gobierno y, por extensión, sobre toda la provincia es la posibilidad de que la Corte Suprema falle a favor de la administración porteña en el conflicto que mantiene con la Nación y la provincia de Buenos Aires por los puntos de la coparticipación federal.

“Hay que ver qué pasará con el fallo de la Corte. Es posible que la semana que viene se le resten puntos a la Provincia. Eso va a tener un impacto”, analizó un diputado consultado por este medio. En medio de la puja por fondos que Kicillof ni siquiera incorporó en el proyecto, una merma de los ingresos bonaerenses sería, en efecto, una muy mala noticia.