El nuevo ministro de Transporte, Alexis Guerrera, deberá afrontar distintos desafíos al frente del área, entre ellos el de la concesión de la Hidrovía, por donde se transporta la mayoría de las exportaciones agroindustriales argentinas y sobre lo cual existen diferencias de criterios en los sectores que componen el oficialismo. Si bien el Gobierno acaba de prorrogar por 90 días el contrato de la concesión que ostenta la empresa belga Jan de Nul y su socia local Emepa, lo cierto es que en este tema existe tensión dentro del Frente de Todos, ya que el kirchnerismo promueve la estatización de la Hidrovía. "No vamos por el camino de la estatización", remarcó Guerrera sobre la Hidrovía en un contacto con los periodistas de la Casa Rosada, minutos después de la ceremonia de su asunción. Se trata de un millonario negocio que se encarga del dragado, balizamiento, mantenimiento y cobro de peaje de las vías navegables de los ríos de la Plata y Paraná, una de las principales vías de comercio interior y exterior del país. De hecho, trascendió que semanas atrás el jefe de los senadores oficialistas, José Mayans, se reunió con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para pedirle que deje sin efecto los planes del entonces ministro de Transporte, Mario Meoni, de mantener en manos privadas la concesión de la Hidrovía mientras se lleve adelante el proceso para el llamado a una nueva licitación tal como finalmente sucedió. La prórroga finalmente fue por sólo 90 días, por lo que podrían volver a aflorar las tensiones sobre este tema, en el que presidente Alberto Fernández y Massa -a quien responde Guerrera- se muestran más proclives a mantenerlo bajo el sector privado. En este caso, el desafío de Guerrera es de lograr surfear las diferencias que existen en la alianza oficialista, situación que puso en jaque a otros ministros, como el caso de la ya ex titular de la cartera de Justicia, Marcela Losardo, y que actualmente amenaza la continuidad del de Economía, Martín Guzmán

También, en plena segunda ola de la pandemia de Covid, Guerrera tendrá el desafío -junto a la cartera de Seguridad- de que se controle el transporte público en medio de la intención del Gobierno nacional de reducir la circulación de personas y del virus a partir de la nuevas restricciones. Por otro lado, la relación con los sindicatos del sector también es otra situación que el sucesor de Meoni deberá tomar en cuenta, ya que actualmente existe un fuerte reclamo de los gremios del transporte para que sean incluídos en el plan de vacunación, debido al trabajo presencial que realizan cada día en su carácter de esenciales. En medio del malestar del los sindicalistas del sector, semanas atrás la UTA convocó a un paro, luego desactivado por la intervención del Ministerio de Trabajo, mientras que los Moyano vienen pidiendo que desde hace meses que vacunen a los camioneros de determinadas ramas. SPC/PS/OM NA