(Por María Aguirre) Una "injuria grave a la vida institucional y a las garantías constitucionales de igualdad de género". Así calificaron académicas e investigadoras a la "violencia machista" ejercida por el legislador Cristian Ritondo (JxC) hacia la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, en la escandalosa sesión del jueves último, con gritos xenófobos, insultos y gestos obscenos, que le valió un pedido de expulsión del cuerpo por parte del bloque del Frente de Todos (FdT).

"Lo que ocurrió en Diputados es execrable. Fue un ejercicio explícito de violencia de género en el orden institucional político y una agresión a todas las mujeres", analizó la socióloga, educadora y militante feminista Dora Barrancos, en diálogo con Télam.

Con una mirada similar, la académica e investigadora Dolores Gandulfo, integrante de la Red de Politólogas #Nosinmujeres, que reúne a 752 especialistas de 31 países, declaró a esta agencia que se trató de una "triple agresión: a la institucionalidad del Parlamento, a la representación popular y a una mujer que ejerce la Presidencia de la Cámara de Diputados".

Moreau fue blanco esta semana de un embate verbal por parte de Ritondo y de otros diputados de JxC, disconformes con el inicio de una sesión especial -que finalmente se frustró-, luego de que fracasara también previamente la llamada sesión preparatoria, en la que debían ser ratificadas las autoridades parlamentarias, algo que la oposición impidió concretar.

Con esa acción de los bloques opositores, se quebró un acuerdo parlamentario tácito, que se respeta año a año en la historia legislativa y que lleva a todos los bloques a avalar formalmente en el recinto la designación o la renovación de autoridades del cuerpo.

Esos hechos estuvieron acompañados por actitudes virulentas de un grupo de diputados de JxC, que fueron repudiadas por gran parte del arco político y encuadradas en "violencia política de género" por parte de las especialistas.

"Los gestos obscenos y degradantes de violencia machista y los dichos xenófobos e insultos del diputado Ritondo son un límite que no debemos traspasar y que no vamos a dejar impune", afirmó el oficialismo en su pedido para que el legislador macrista sea expulsado de la Cámara de Diputados.

También, para Barrancos, es necesario "una debida sanción a estas conductas desquiciadas, que no se resuelven apenas con un pedido de disculpas".

"Por favor, solicitamos sororidad por parte de las representantes de la oposición. Lo ocurrido es una agresión a todas las mujeres", pidió la investigadora del Conicet e historiadora feminista.

Gandulfo, por su parte, explicó que la violencia política constituye "aquella acción que vulnera o que impide el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres", tipificada "no sólo por el marco normativo nacional, sino también por la ley marco de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de todas las convenciones internacionales a las que Argentina adhiere con rango constitucional".

"Ese acto obsceno que realiza Ritondo, dedicado a la presidenta de la Cámara de Diputados, representa a mi criterio un acto de violencia política, que busca, no sólo disciplinar su rol, sino también disciplinar a las mujeres que buscan ejercer sus derechos políticos de representación popular", evaluó Gandulfo.

Pero además -remarcó la académica- no hubo un cruce de "ideas", sino "una agresión violenta y sexual, que resulta más controvertida aun porque la realiza un miembro del propio Parlamento".

El FdT repudió las expresiones y actitudes violentas de Ritondo del jueves pasado, que estuvieron precedidas y también acompañadas por los gritos de algunos de sus compañeros de bancada, como Mario Negri, a quien Moreau le advirtió en plena sesión: "Yo no sé diputado como trata a su mujer, pero a mí, por ser mujer, no me trata más así".

Ese tenso intercambio entre Negri y Moreau fue sucedido por gritos, golpes en las bancas y una increpación en el hemiciclo -frente a frente con la Presidenta del cuerpo- por parte de algunos diputados que dejaron sus asientos para quejarse.

Con expresiones de mayor o menor tenor, los opositores que participaron de la escalada hacia Moreau -además de Ritondo y Negri- fueron Juan Manuel López, Maximiliano Ferraro, Fernando Iglesias y Waldo Wolff, escoltados por los gritos de Karina Banfi y Silvia Lospennato.

En Argentina, donde año a año las encuestas de diversos organismos y colectivos reafirman que "algo más del 80% de las mujeres que participan en política sufrió algún tipo de violencia de género", la hostilidad se da principalmente en formato de abuso psicológico, sexual y a través de las redes sociales.

"La violencia política repercute de manera directa en la trayectoria política de las mujeres y diversidades, lo que afecta sus posibilidades reales de participar, de ser electas y/o de ejercer poder cuando llegan a funciones públicas", así quedó consignado en los resultados de una encuesta sobre 1.500 militantes políticas y sindicales consultadas por el Proyecto Generar, que se dieron a conocer en junio último.

Ese informe ratificó que la violencia psicológica está "más presente" en ámbitos donde las mujeres ocupan cargos públicos, en forma de "hostigamiento con amenazas, descalificaciones, discriminación y acoso sistemático".

También, en abril pasado se conoció que 8 de cada 10 legisladoras porteñas vivieron violencia política por motivos de género, según un informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), en base a entrevistas a 44 de los 60 integrantes del Parlamento capitalino. (Télam)