En esta segunda parte de una nota con Grupo La Provincia, el referente peronista, politólogo y escritor Julio Bárbaro, siguió analizando las figuras y los hechos más destacados de la semana, como la cercanía del sindicalismo y el gobierno nacional, que quedó demostrada con la presencia de Hugo Moyano en el acto del Frente de Todos en La Plata, con la visita que recibió este de Alberto Fernández por el Día del Camionero, y la reunión del ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, con Carlos Acuña y Héctor Daer de la CGT.

¿Cuánto cree que la relación con los máximos dirigentes sindicales puede condicionar a este gobierno?

Los dirigentes sindicales no pueden ir más allá de donde va la gente. Si la Argentina tiene este nivel de pobreza que tiene hoy, lo único que puede salvar al gobierno es lo que empezó a hacer, recuperar los peajes, decir “bueno las autopistas las hicimos entre todos, sacá la casilla que te afanaste de la autopista”.

En el acto del viernes hablaron de ponerle un límite al teléfono y al cable, empiezan a tocar temas en los cuales defienden a los humildes. Si tocan eso van a dar un paso político importante, y si al lado de eso lo largás a Emilio Monzó, el yerro perfecto ¡sonamos hermano, te aplastan! Porque de lo que hay que hablar en la Argentina, es la concentración económica.

A lo largo de la historia del peronismo estuvo la idea de que un gobierno puede avanzar siempre y cuando se lleve bien con el sindicalismo argentino, ¿es cierto?

Si vos sos tonto te caes igual. Yo he ido con Néstor Kirchner a buscar a Hugo Moyano cuando no era nadie, pero no es cierto eso, si vos sos Raúl Alfonsín y querés hacer la Ley Mucci, vas a chocar. Inventan mitos que son falsos, el sindicalismo es parte de la estructura de la clase media argentina, o lo que queda de ella.

Por ejemplo, en el país de José Luís Espert no hay sindicatos porque tiene que haber más pobres para que él sea más rico. (Juan Domingo) Perón nunca le quiso dar a los sindicatos las obras sociales, se las dio el dictador de turno (Juan Carlos) Onganía con (Francisco) Manrique. Cuando Perón vuelve yo soy informante de una ley que excluía a los sindicatos de las obras sociales, que era el Sistema nacional integrado de salud (SNIS), la Ley Liotta.

Que hoy están empezando a pedir que se revise...

Esa ley impedía que exista (empresario de la salud, Claudio) Belocopitt, pero también impedía que los sindicatos manejen la salud. El problema es que el sindicalismo maneja la salud de una manera igual o mejor que los empresarios de la salud. Entonces por qué se lo vas a sacar a Armando Cavalieri (Sindicato de Comercio) y se lo vas a dar a Belocopitt, son iguales en alguna medida.

"El sindicalismo maneja la salud igual o mejor que los empresarios de la salud"

Eso era la Ley Liotta, Italia, España, Inglaterra, Francia y Alemania, la salud es del Estado, y acá hay millares de personas que viven de las coimas de la salud. Las obras sociales son la riqueza de los sindicalistas, pero si no estuvieran los sindicalistas habría decenas de Belocopitt, no habría otro país. En realidad los sindicalistas tienen más gerentes que los Belocopitt con lo cual hacen más clase media.

Yo no creo en el liberalismo como un dogma, yo vivo en la que se afanan, el viejo de Macri (Franco) pidió los créditos al Estado, no se los pagó, hizo la autopista y cobraba el peaje. También se quedaron con el juego, con los aeropuertos, con la luz, el gas, el teléfono. Entonces no le queda otra al kirchnerismo que empezar a revisar por lo menos aquellas privatizaciones que afectan a los servicios públicos.

"No creo en el liberalismo como un dogma con la que se afanan"

¿Estas privatizaciones fueron más nocivas de lo que se percibió en la época menemista?

Las privatizaciones de los '90 fueron irracionales, porque la inversión privada es dinero que hace una ruta, no un vivo que pone un peaje sobre la ruta que pagó el Estado. La inversión privada no era robarse la luz, el gas, el teléfono, las autopistas, los aeropuertos y el juego, eso era saqueo privado.

En la Argentina nadie invirtió nada, se llevaron. Entonces la idea de que “como el Estado es mal administrador, dámelo a mí”, es la idea de un individuo que te pone una pistola en la cabeza y te dice dame tu plata, que yo la voy a administrar mejor.

Eso hicieron Domingo Cavallo, Roberto Dromi, estos muchachos nos vendieron el cuento de que el Estado era mal administrador y ellos sí eran buenísimos, entonces cobran una tarifa desubicada, juntan masa de dinero y tenemos que pedir prestado para que se lleven la ganancia de lo que no invirtieron. Ese es el país que nos quedó.

"Al kirchnerismo no le queda otra que empezar a revisar, al menos, las privatizaciones que afectan a los servicios públicos"

Para eso hubo que convencer a la sociedad de que las empresas del Estado eran ineficientes...

Al señor Bernardo Neustadt le pagaban un millón de dólares por mes para decir que el Estado era mal administrador, yo fui testigo de eso.

Se viene la renovación de autoridades en la CGT, Hugo Moyano está peleando el protagonismo con la actual conducción, Alberto Fernández trata de quedar bien con todos pero, se viene un año de reactivación en un país pobre y seguramente será una relación que tendrá mucho protagonismo, ¿usted cómo ve a la CGT hoy?

La veo muy complicada, con un debate importante, y no hay una dirigencia lúcida. La Argentina no tiene un empresario que lea y escriba. Lo que fueron Rogelio Frigerio abuelo, o don José Ber Gelbard de esos no hay más, hay nietos que roban lo que pueden y se los llevan corriendo a Suiza porque quieren vivir allá. Y no hay un sindicalista que sea un (José Ignacio) Rucci o (Saúl) Ubaldini, no hay un político tampoco, cuando uno lo ve a Alberto Fernández o a Horacio Rodríguez Larreta, la depresión es para pastillas.

"A Neustadt le pagaban un millón de dólares por mes para decir que el Estado era mal administrador"

Esta semana usted está enojado con Rodríguez Larreta...

Cuando lo vi aparecer al “empleado” Emilio Monzó diciendo que va de gobernador, me di cuenta cómo era. Cristina da discursos como el de ayer y estos largan a Emilio Monzó. La desmesura de Cristina aplasta a cualquier versión de la mediocridad, y para enfrentar a la desmesura tendría que haber talento, no alcahuetería, empleado y obediencia.

"A la CGT la veo complicada"

En la primera parte de esta entrevista usted habló de la desmesura de Cristina Fernández, ¿cree que por eso ganó un gobierno con el discurso duranbarbista?

Sí, pero eso fue porque el trío Mauricio Macri, Marcos Peña y Durán Barba en un concurso de idiotas no llegaban a llenar la ficha por idiotas. El tema es hacer autocrítica.

Yo lo tengo como urgencia que el radicalismo se pare y empiece a pelear, yo quiero que Alfredo Cornejo, Mario Negri, que los radicales nos saquen del PRO un rato, porque si es Cristina, que no es el peronismo sino un izquierdismo difícil de entender, contra el PRO, va a seguir ganando Cristina. Yo quiero un país donde hagamos una síntesis superadora y esa no la puede hacer el PRO