En el cierre del "Argentina 2030: los desafíos de la Ciencia y la Tecnología" que se realizó hoy en el Centro Cultural Néstor Kircher, estuvieron la física argentina Andrea Bragas y el Doctor en Ecología Alejandro Buren, dos de los más de 1.200 profesionales inscriptos, que dialogaron con Télam sobre sus experiencias de repatriación y apuesta a hacer ciencia en Argentina.

"Este evento venía retrasado por la pandemia como pasó en todas las áreas pero estamos expectantes ahora para que todo vuelva a normalizarse. El sistema científico ha respondido de una manera súper coordinada y excelente al tema de la pandemia así que una muestra de que necesitamos de un sistema científico y de decisión política", comentó Bragas.

La física se había ido del país buscando una "experiencia en el exterior" para "algo que incluso discutimos hoy, qué es tener en el conocimiento de frontera", es decir, para estar "en la primera línea internacional" y luego decidió repatriarse en el año 2004.

Bragas aseguró que antes, cuando un científico o investigador se iba becado por el CONICET, "no sabía si al volver podía ingresar" a hacer carrera allí.

"Siempre me quise volver", aseguró y explica que regresó al "cambiar el panorama político" y abrirse "el ingreso a CONICET" por decisión del entonces presidente Néstor Kirchner. "Fue el primer decreto después de que el ingreso a la carrera estuvo cerrado muchísimos años", afirmó.

"Tengo una devoción especial por todo el proceso que el kirchnerismo llevó a cabo porque revalorizó la ciencia y la tecnología de una manera que yo no había visto nunca. Nunca había visto a un Presidente hablar de ciencia y tecnología y él (Kirchner) habló de que eso era el motor del desarrollo y eso me enamoró", comentó.

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Bragas es crítica del abordaje que tuvo el gobierno de Mauricio Macri de la ciencia y la tecnología: "Hasta el año 2015 vivimos en un estado de cosas que creíamos que íbamos a mejorar. Nunca pensé que iba a venir un gobierno neoliberal e iba a sacar todo de un plumazo. Tuvimos que volver a las calles como en los 90. Una vez que uno está en un estado de cosas uno quiere estar mejor. Ahora hay una esperanza total", dijo.

Por su parte, Buren es Doctor en Ecología cognitiva y conductual y después de casi 17 años estudiando e investigando en Canadá decidió repatriarse a través del programa RAÍCES: "En el 2019 me salió la designación en CONICET y tenía que venir en 2020 pero nos agarró la pandemia", explicó.

Y agregó: "En todo ese proceso el programa RAÍCES nos ayudó por ejemplo con el tema de las vacantes del colegio de mis tres hijas así como también con las restricciones de ingreso en agosto pasado".

"Nos fuimos en 2004, en ese momento no veía un buen horizonte para la ciencia. Era joven y conseguí una beca en Canadá y nos pareció una buena oportunidad", aseveró.

Su "deseo de volver" estuvo siempre, aseguró, porque para él existe "cierta deuda por haberse formado en la escuela pública, en la universidad pública" y quería "poder contribuir a desarrollar la ciencia argentina y ayudar a construir soberanía".

Para Buren "hacer ciencia en el país es construir soberanía" y siente que su aporte en ese sentido es doble, ya que lo hace desde el Instituto Antártico Argentino. (Télam)