Por Claudio Castelli y Leandro Ventura, integrantes de la Dirección de Litigios Penales-Unidad de Información Financiera (UIF).

′′Se debería todos los días al menos escuchar una pequeña canción, leer un buen poema, ver una pintura excelente y, si es posible, hablar unas palabras sensatas". Johann Wolfgang de Goethe.

Las palabras del poeta se adecúan hoy a los empeños de las Madres, Abuelas de Plaza de Mayo y Organismos de Derechos Humanos, entre los que se encuentran la convocatoria a plantar 30.000 árboles y participar en un concurso de poesía.

La poesía puede decir mucho por el Día de la Memoria, toda vez que, desde los orígenes de la historia y de la civilización universal, lo poético está marcado a fuego en la memoria de la humanidad, y también en los militantes poetas que ofrendaron la vida buscando “la palabra justa”. Es que la poesía también es conciencia y deseo por otros mundos, que pueden corresponderse o no, con los arquetipos de la conciencia colectiva, en otras palabras: “un mundo donde quepan muchos mundos”.

Para tomar un punto de referencia en medio de íntimos recuerdos, rememoramos la batalla de Pavón, en tanto significó una ruptura fundamental en el acontecer histórico nacional. En ese devenir, la traición de Urquiza, al retirarse de una batalla que iba ganando, significó la entrega de la Nación a manos de quienes sostenían las especulaciones de un “libre cambio” alejado de las ideas de desarrollo industrial promovidas por Mariano Moreno y Manuel Belgrano. Librecambistas esos que dieron cauce al genocidio del pueblo paraguayo ejecutado en la guerra de la Triple Alianza. El proyecto de sectores de la oligarquía agroexportadora también se hizo presente en momentos trágicos como los fusilamientos de peones rurales en la Patagonia, los pogromos de La Liga Patriótica y el bombardeo sobre la población civil en Plaza de Mayo el 16 de Junio de 1955. En esta línea, el terrorismo de Estado de los años setenta constituye el punto nodal donde la cantidad se convirtió en cualidad como Barbarie en los doscientos años de nuestra nación.

La Justica Criminal de aquellos años sabía lo que estaba pasando. Es posible que muchos hayan neutralizado la verdad dentro del pueblo común, pero los jueces, fiscales, secretarios y empleados judiciales lo sabían. Muchos de ellos siguen siendo Magistrados judiciales que traslucen en sus decisiones cotidianas la vigencia del Plan político criminal pergeñado por Videla y sus “Chicago Boys”. Ideario bárbaro éste, que también se hizo carne al momento de contratar una deuda externa orientada a la fuga ilegal de capitales, a desarticular el aparato productivo del país, empobrecer a la población, destruir el valor de la palabra y utilizar el sistema de justicia para perseguir a ciudadanos y ciudadanas por fuera de la conciencia jurídica universal.

En ese escenario, todas las causas de contenido económico, relacionadas con el lavado de activos, que impulsa la Unidad de Información Financiera, se denota el pensamiento último de algunos funcionarios y funcionarias, que atento a sus propias visiones, intereses de clase o al control que los medio de comunicación hegemónicos ejercen sobre ellos y ellas, mostrándose proclives para encarcelar pobres y adversarios políticos, pero nunca proactivos al momento de tener que investigar al Poder económico real.

En los suburbios de Comodoro Py, a veces se hace patente ese temor al no avanzar las pesquisas hacia los instigadores o cómplices de los ilícitos económico-financieros complejos; es que como lo saben las niñas y niños: detrás de un funcionario público corrupto hay una organización empresarial que corrompe indiscriminadamente.

La Unidad de Información Financiera se ha abocado a la tarea de dar impulso y seguimiento a las causas de apropiación de bienes y lavado de activos con respecto a los delitos de lesa humanidad. Tarea que aborda desde una perspectiva integral, incorporando dentro de la categoría genérica de “Terrorismo” al Terrorismo de estado. Asimismo, la UIF considera necesario retomar la reconstrucción de la memoria histórica y en ese sentido procura que los autores de delitos que afectan los derechos humanos sean incorporados al “Registro público de personas y entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento” (RePET) para su posterior registro en los listados pertinentes de las Naciones Unidas.

Siempre es bueno reencontrarse, en el día a día, con la cita de Goethe, que en esta oportunidad evocamos para obstinación de la memoria, presente, en la semana del 24 de marzo. (Télam)