El presidente Alberto Fernández señaló que "la idea de que el Estado debe estar ausente ha fracasado" sino que "debe estar permanentemente presente equilibrando situaciones", tras lo cual remarcó que la tesis "de que el capitalismo derrama a los más pobres es falsa", al exponer en una clase magistral sobre "dilemas y desafíos de progresismo" que se difundió en las últimas horas a través de la web.

La exposición formó parte del curso "Estado, política y democracia en América Latina", en el que Fernández dictó una de las clases en el marco de un seminario virtual disponible en Internet al que se puede ingresar libremente a través del portal de la Escuela de Estudios Latinoamericanos y Globales (americalatina.global).

Iniciado en octubre, el curso es organizado por el Grupo de Puebla, el Programa Latinoamericano de Extensión y Cultura de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, el Observatorio Latinoamericano de la New School University y la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET).

En algo más de media hora de ponencia y otro tanto de preguntas y respuestas, el jefe de Estado evaluó en el primer tramo de su intervención que "el mundo vive una catástrofe, la pandemia" y planteó que la irrupción del coronavirus "dejó al descubierto todo lo malo del mundo, que es la desigualdad".

Para el mandatario, la pandemia global de la Covid-19 dejó al descubierto "la desigualdad entre un mundo central, opulento, y un mundo pobre, absolutamente marginado".

"En el medio aparecemos los otros, tratados como países de renta media, que no disfrutamos de las ventajas de ser parte del mundo central ni de las del mundo más pobre, a quienes les mejoran tasas de interés y les condonan deudas", subrayó Fernández en referencia a las particularidades de la Argentina.

Luego se refirió a América Latina en general, sobre lo cual remarcó: "Somos parte de un continente que es el más desigual del mundo" y además exhortó a los espacios de izquierda, nacional-populares y progresistas de la región a hacer "un enorme trabajo de docencia".

"El dilema del progresismo -planteó el Presidente- es civilizarse o reaccionar", definición que acompañó con una descripción de la actualidad mundial ante la segunda ola de la pandemia ya que, a su entender, las potencias "acumulan vacunas mientras ven morir gente".

El jefe de Estado recordó en este punto las enseñanzas del Papa Francisco: "En este tiempo nadie se salva solo", parafraseó al Pontífice.

Y en el mismo sentido consideró que, ante el escenario mundial, "la mejor fortaleza es estar unidos", tras lo cual confió que en este momento una de sus obsesiones es "que América Latina trabaje unida".

En relación con ese tema, el mandatario mencionó el acuerdo con México para fabricar juntos las vacunas de AstraZeneca para la región como también la intención de Argentina de asociarse con Cuba en el desarrollo de un fármaco propio contra el coronavirus a pesar del bloqueo que sufre ese país.

"Deberíamos hacer el esfuerzo de ayudar a Cuba, que sufre el eterno bloqueo para que termine de producir esa vacuna y la de a los latinoamericanos. Quisiera involucrarme como país a ayudar a Cuba en esa tarea", reafirmó.

En particular, en referencia a ese punto, el Presidente consideró que hoy en día "los bloqueos son imperdonables" y luego se dirigió a toda la región para señalar que los gobiernos de América Latina no están "para castigar pueblos en medio de la pandemia".

En el momento de las preguntas, el tema judicial acaparó el centro de la ponencia, y Fernández hizo una fuerte defensa del exmandatario de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva, y de la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Para el Presidente, en esos países y gobiernos pudo "haber corrupción, pero no está probada en Lula o Cristina" sino que "los persiguieron porque era líderes políticos".

"En Argentina Cristina es jefa de no sé cuántas asociaciones ilícitas, que compone gente que ella no conoce", se indignó.

"Nunca pasó algo así", alertó al referirse al funcionamiento del sistema judicial de Argentina y Brasil, cuestión que pidió "poner en el centro de la escena porque hace a la calidad de nuestra democracia".

"El debate entre el poder político y el poder judicial se da en todo el mundo. Esa tensión existió en todos los tiempos, lo que nunca se había visto es la utilización de la Justicia para la persecución política de adversarios", advirtió en referencia a la exmandataria y actual vicepresidenta.

En paralelo, Fernández se refirió también a la situación de Lula, sobre quien dijo que él, personalmente, "sabía de su inocencia" y admitió su gran "admiración" por el fundador del Partido de los Trabajadores en Brasil.

Sobre Lula, el jefe de Estado recordó que el Tribunal Supremo de ese país en una primera instancia "avaló" la condena al expresidente brasileño pero cuando se conoció la verdad, sobre todo a partir de la filtración de unos mensajes intercambiados entre el exjuez Sergio Moro y los fiscales del caso, "el mismo tribunal anuló la sentencia, separó al juez y a los fiscales y se animó a revisar todo".

"Eso habla muy bien de la institucionalidad de Brasil, porque no se encerró en el error", analizó Fernández, quien consideró que lo importante es que ese tipo de maniobras judiciales "no vuelvan a pasar".


(Télam)