Gladys González, senadora provincial por Juntos por el Cambio, protagonizó uno de los discursos más emotivos en el debate por el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

La legisladora señaló que “el 8 de agosto de 2018 estaba embarazada de nueve semanas de mi cuarto embarazo, tengo tres hijos y deseaba tener un cuarto hijo con todo mi corazón. Antes, durante y después de aquel debate, todos recibimos insultos y amenazas, recibí mensajes muy dolorosos de algunos de mis hermanos cristianos, diciendo que rezaban para que me vaya al infierno y que Dios me iba a castigar”.

"De ninguna manera podemos querer imponer nuestra moralidad católica a todo el pueblo argentino"

“El 10 de agosto de 2018, dos días después de aquella votación, perdí mi embarazo y por un instante pensé que Dios me había castigado por haber votado a favor de la legalización del aborto”, añadió.

En otro de los tramos de sus discurso, González lanzó: “Hoy quiero preguntarle a mi Iglesia, ¿No será hora que hagamos una autocrítica? de que nos preguntemos ¿Por qué tardamos tanto en entender la necesidad y la importancia de la educación sexual? ¿No será hora de preguntarnos por qué nuestras mujeres católicas abortan? ¿Mirarnos hacia adentro y preguntarnos qué estamos haciendo mal que el mundo se aleja cada vez más de nuestra fe y elije otras espiritualidades? ¿Por qué queremos imponer por ley algo que no pudimos hacer por nuestras propias enseñanzas religiosas? ¿Por qué queremos imponer castigo y criminalizar con la vara de nuestra religión, cuando no pudimos hacerlo con nuestra fe y nuestra oración para nuestros propios fieles?”.

“De ninguna manera podemos querer imponer nuestra moralidad católica a todo el pueblo argentino y mucho menos podemos querer hacerlo cuando hemos fallado con nuestro propio precepto”, subrayó.