El director del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Luis Fondebrider, dejará su cargo en mayo para conducir la Unidad Forense del Comité Internacional de la Cruz Roja, con lo que cerrará un ciclo de casi 40 años como uno de los fundadores de la institución forense líder en el mundo.

El EAAF fue creado en 1984, a instancias de Abuelas de Plaza de Mayo, para probar científicamente la identidad de desaparecidos y chicos apropiados.

Sólo en la Argentina el EAAF han devuelto su identidad a cerca de un millar de víctimas y protagonizaron búsquedas e identificaciones de resonancia global, como la de Ernesto 'Che' Guevara en Bolivia, la masacre del Mozote en El Salvador, o los estudiantes de Ayotzinapa en México, entre otras muchas en más de 55 países.

-Télam: En estos 20 años como director ejecutivo del EAAF, ¿qué cambió en el Ejecutivo y qué cambió en la antropología forense?

-Fondebrider: En el Equipo cambió que somos más: hoy en día somos setenta personas. Tenemos más actividades internacionales, incorporamos toda la temática de migrantes, feminicidios y otro tipo de violencias. Tenemos más disciplinas representadas, algunas que no son tradicionales para el campo de los forenses como arquitectura, física, matemática y otras. Básicamente, eso es lo que ha cambiado, pero las razones por las que nos juntamos hace 37 años son, más o menos, las mismas. En el ámbito de la antropología forense lo que ha cambiado es que hoy en día se concibe la antropología forense como un campo de conocimiento que reúne las tres ramas de la antropología que son la arqueología, la antropología social y la antropología física. Hoy se considera crítica la relación con los familiares y la recuperación de los cuerpos mientras que el trabajo interdisciplinario está mucho más desarrollado. Y de alguna manera el rol del antropólogo forense está más reconocido a nivel mundial, no sólo en este tipo de aplicación, sino en otras más tradicionales.

-T: ¿Pueden dar más respuestas hoy que en 1984?

-F: Tenemos más herramientas para dar respuestas. Si hablamos de identificaciones, sin duda la genética ha causado una revolución, más allá de sus limitaciones. La genética ha sido lo más importante en el desarrollo de las ciencias forenses desde principios de los '90. Eso ha sido muy importante, aunque también ha llevado a abusos. Tenemos más herramientas para investigar, para buscar cuerpos, para investigar casos complejos. Llamamos casos complejos porque no son los que un individuo decide matar a otro para robarle algo o en una pelea, sino que son crímenes pensados y meditados en un escritorio por organizaciones, que pueden ser un Estado, puede ser un grupo guerrillero o un grupo paramilitar. Tenemos elementos más nuevos para analizar esos casos.

-T: El EAAF siempre supo superar las tensiones políticas sin que su credibilidad se viera afectada: ¿se está complejizando mantenerse neutrales en Argentina y en el mundo?

-F: No, porque si bien seguimos trabajando en forma independiente, incluso en casos actuales que son los que políticamente dan lugar a más debate, creo que con el paso de los años nos hemos ganado un espacio independiente en Argentina y el mundo, en el que se respeta lo que decimos. En todo caso, puede haber un debate científico pero no un cuestionamiento. Menciono dos casos emblemáticos como han sido Maldonado y Astudillo: más allá de los dictámenes periciales, nadie nos ha acusado de parcialidad o de estar apoyando una versión o la otra. Ocurre lo mismo con Ayotzinapa (la desaparición de 43 estudiantes en Iguala, México). Podemos discutir de ciencia, pero no hay espacio para discutir cuestiones políticas porque no las generamos ni hablamos de cuestiones políticas.

-T: ¿Cómo tramitan los casos en que no se cumplen las expectativas del familiar?

-F: A veces puede ser frustrante porque, obviamente, cada familiar espera una respuesta. Yo, personalmente, con el paso de los años he ido asumiendo que no es toda mi culpa que no podamos dar una respuesta porque ni yo lo maté, ni escondí al cuerpo del familiar. Pero sí creo que el familiar merece una explicación y merece hacer preguntas, ver el informe y estar informado. Creo que hemos aprendido a saber hasta dónde llegamos y que los que tienen que hacerse responsables se hagan cargo. No hay que olvidar que desde el punto de vista formal somos asistentes técnicos de la autoridad judicial. Yo hago un informe científico, pero es el fiscal o el juez el que tiene la decisión, y a veces se olvida eso y se pone un peso en nosotros, una responsabilidad, que no tenemos, porque no somos nosotros los que decidimos. Si bien sigue siendo frustrante que no se haga Justicia en muchos casos, o no poder dar respuesta a un familiar, por limitaciones de la ciencia.

-T: ¿Qué dinámica piensa que va a tomar el EAAF a partir de su partida?

-F: Una de las mejores cosas que mostró el Equipo en sus 37 años de trabajo ha sido sustentabilidad, algo que no es fácil mostrar. En el Estado menos que menos, porque cada cuatro años cambia de Presidente y de Gobierno, y en las organizaciones de la sociedad civil, más allá de las organizaciones de familiares, no hay muchas que hayan mostrado sustentabilidad. Junto a sustentabilidad, la otra palabra que me gusta usar es coherencia. Va a ser una etapa diferente en algunos aspectos, porque cada persona marca su impronta y si bien somos un directorio, yo he sido la cara visible. Va a venir una etapa de transición y ojalá, yo lo deseo, una etapa superadora. Hay que reconocer que un director tiene limitaciones. Hubo cosas que no he podido cambiar o quizás las pienso de una manera que no es la correcta, entonces me parece excelente el aire nuevo, que viene un poco desde que el Equipo comenzó hace veinte años a incorporar gente más joven.

-T: ¿Cómo van a elegir su reemplazo?

-F: Se va a hacer un concurso abierto. Hemos contratado a dos personas que nos asesoraron. Los términos de referencia ya se están escribiendo. Entonces se va a hacer una convocatoria abierta hacia el Exterior y se va a concursar el cargo con un proceso de entrevistas, currículum y se va a tomar la decisión final para fines de julio, principios de agosto.

-T: ¿Qué implica ser la máxima autoridad de la Unidad Forense de la Cruz Roja?

-F: La Unidad Forense se inserta en una unidad más grande que en inglés se llama "Tracing Unit" (Unidad de Rastreo), que es la unidad que cumple el cometido más importante de la Cruz Roja, que es relacionar a las personas que están perdidas o desaparecidas, con sus familiares. Personas que no saben dónde esta su hijo o hija, que lo detuvieron, que se perdió en un desastre natural o que está refugiado sin contacto. El trabajo mío va a ser coordinar los cerca de 110 especialistas forenses que tienen diseminados en cuarenta países del mundo, para atender las situaciones que ocupan a la Cruz Roja: desastres naturales, conflictos internos u externos, migrantes y otras formas de violencia. (Télam)