(Por Nicolás Poggi, enviado especial) - El presidente Alberto Fernández advirtió hoy que el hambre en el mundo "no empezó" con la guerra en Ucrania, sino que "tiene que ver con un sistema capitalista que expulsa y margina", al disertar junto a otros mandatarios en la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria que se realizó en la ciudad de Nueva York.

"Post covid pudo haber sido un tiempo para ser una mejor humanidad y actuar desde lo más solidario, pero no pasó: se agravaron las hambrunas", expuso el jefe de Estado en su mensaje.

Fernández asistió al encuentro invitado especialmente por el presidente español, Pedro Sánchez, con quien viene manteniendo un diálogo fluido sobre esa materia.

El mandatario participó de la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria como parte de las actividades que viene desplegando en Nueva York por su asistencia a la 77° Asamblea General de la ONU.

Hasta el Hotel Intercontinental de Nueva York, donde se celebró el encuentro, llegaron el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; el presidente de Senegal y de la Unión Africana, Macky Sall, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

También asistieron el canciller de Alemania, Olaf Scholz; la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, y los presidentes Guillermo Lasso, de Ecuador, y Gustavo Petro, de Colombia. entre otros.

En su alocución, el Presidente señaló que el hambre "no empezó con la guerra" sino que "solo se agravó", al advertir que se trata de una problemática que "tiene que ver con un sistema capitalista que expulsa y margina".

Fernández planteó que el "8% de la población mundial padece hambre desde el 2015".

"La guerra agravó esta situación, pero no empezó allí, lo hizo más frágil. En nuestra región la inseguridad alimentaria es un mal que nos azota desde hace muchos años", expresó.

También consignó que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE), "los subsidios a la agricultura distorsionan las posibilidades de mejorar la producción".

"Según la OCDE y otras organizaciones, a nivel mundial, los subsidios a la agricultura representan actualmente unos 817.000 millones de dólares al año, lo que equivale al 15% del valor total de la producción agrícola", indicó.

El mandatario afirmó que "el imperativo ético de terminar con el hambre es discutir el sistema económico".

Para Fernández, el incremento del hambre en el mundo "refleja desigualdades exacerbadas entre los países y dentro de los países, debido a un patrón desigual de recuperación económica y pérdidas de ingresos entre los más afectados por la pandemia".

El jefe de Estado señaló que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proyecta que "casi 670 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030".

"Eso es un 8% de la población mundial, el mismo porcentaje que teníamos cuando se lanzó la Agenda 2030 en 2015", dijo el mandatario sobre la presentación que se hizo ese año durante Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en la ONU.

En tanto, más de 200 organizaciones no gubernamentales denunciaron que una persona muere de hambre en el mundo cada cuatro segundos y pidieron que los líderes políticos del planeta reunidos en Nueva York en la Asamblea de la ONU actúen "para detener la crisis mundial del hambre".

"Las organizaciones procedentes de 75 países han firmado una carta abierta para expresar su indignación ante la explosión del número de personas que padecen hambre y para hacer recomendaciones", indicaron 238 ONG's en un comunicado.

"Es inadmisible que con toda la tecnología agrícola" disponible actualmente "estemos hablando aún de hambre en el siglo XXI", sostuvo Mohanna Ahmed Ali Eljabaly, de la ONG Yemen Family Care Association, una de las entidades que firmó la carta. (Télam)