Escuchá la entrevista exclusiva de GRUPOLAPROVINCIA.COM con Pablo Abramovich.

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Pablo Abramovich

¿Qué reflexión hace de la decisión de la Suprema Corte de reestablecer el trabajo presencial en el Poder Judicial?

Como nosotros veníamos anticipando, creemos que la decisión se hace de manera apresurada y sin consulta.

Indudablemente compartimos que la mejora en la situación epidemiológica en la provincia y en todo el país iba a tener consecuencias en la modificación del funcionamiento del cuerpo inicial como de todas las otras actividades.

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Pero entendemos que se tendría que haber hecho de otra manera, porque quienes conocen la situación real del Poder Judicial saben que si la señal de una Corte es una reapertura total o un camino hacia la presencialidad total sabemos lo que va a ocurrir en cada una de las dependencias.

No se pueden garantizar los dos requisitos claves: los dos metros de distanciamiento y la ventilación adecuada.

Básicamente que los magistrados, los titulares de dependencias, van a convocar a todo el mundo a trabajar sabiendo que las condiciones edilicias de cada una de las dependencias no permiten la posibilidad de tener una presencialidad al 100 por ciento o que no se pueden garantizar los dos requisitos claves para sostener los cuidados, que tienen que ver con los dos metros de distanciamiento y con la ventilación adecuada de esos espacios.

¿Cuáles serían las medidas ideales para este regreso seguro a la presencialidad?

Lo que nosotros planteamos, por un lado, es que la ampliación de la presencialidad se tenía que dar de manera gradual, aumentando el aforo con criterios generales a nivel provincial que no estén sujetos a la interpretación de cada uno de los jueces porque sabemos que después no se terminan cumpliendo. Y además con diálogos con los diferentes actores del Poder Judicial, en este caso con nuestro sindicato.

Después hay otras situaciones particulares que son relevantes, donde por ejemplo se está convocando a trabajar a personas que tengan solamente una dosis de vacunación, lo que habilita la norma, cuando hasta la semana pasada el requisito era que tengan completo el esquema de vacunación, por lo menos las personas que se consideran de riesgo.

Esto no es un capricho nuestro sino que la estrategia de vacunación a nivel nacional en la última etapa priorizó completar los esquemas de las segundas dosis, porque sabemos que hay una diferencia muy fuerte de eficacia de las vacunas con una o dos dosis para las variantes nuevas que están empezando a circular en la Argentina, donde el nivel de protección no es el mismo con una o dos dosis.

Y todavía tenemos en los mayores de 18 años un porcentaje muy importante de la población sin incorporar el esquema completo.

¿Cuáles son los pasos a seguir por parte de la Asociación Judicial Bonaerense? ¿Piensan llamar a algún tipo de reunión para sentar las bases de esta postura?

Mirá, nosotros lo que estamos reclamando es tener una instancia de diálogo, esa instancia que se tendría que haber producido antes del dictado de la solución, básicamente para poner en común los reclamos.

Tiene que ver con la gradualidad de la vuelta a la presencialidad total porque presencialidad tuvimos durante toda la pandemia con diferentes niveles.

El cuidado de las personas de riesgo. Esto tiene que ver con el requerimiento del esquema completo de vacunación, por lo menos para esas personas mayores de 70, las que tenían comorbilidades o las mujeres que están cursando embarazos.

Estamos reclamando una instancia de diálogo para poner en común los reclamos.

Estos son los requisitos que estamos planteando y, como venimos diciendo a lo largo de toda la pandemia, las reglas tienen que estar planteadas de manera muy clara y precisa desde la cabeza del Poder Judicial, porque en este año y medio tuvimos serios incumplimientos por parte de los titulares de dependencias, donde para garantizar los cuidados teníamos que transitar muchísimas situaciones de conflicto, y eso tenía que ver básicamente con que no había reglas claras que garanticen los cuidados y los debidos controles.

Nosotros lo que venimos sosteniendo con esto es que era importante mantener los esquemas de burbujas, no plantear un esquema de presencialidad al 100 por ciento, y por supuesto que estas burbujas se podían ir ampliando la cantidad de personas en función del mejoramiento de la situación epidemiológica que es lo que debería haber ocurrido en esta instancia.

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