Por Pablo Yeldin, diputado nacional (FdT), presidente de la Comisión Acción Social y Salud Pública.

En diciembre del año pasado, cuando el pico de la primera ola con sus 16.000 casos diarios y los espeluznantes números de 450 muertos diarios parecían haber quedado atrás, teníamos alrededor de 6000 casos por día y menos de 100 muertos por jornada, las terapias intensivas se vaciaban lentamente y el personal de salud tomaba un respiro.

En ese momento, un grupo de gobernadores de nuestro país, incluso de distinto signo político, se reunió con el Presidente de la Nación y propusieron la presentación de un proyecto para la suspensión de las PASO por única vez.

De esta manera, con el acompañamiento de diputados y diputadas de distintas provincias, presentamos un proyecto de ley para la suspensión de las PASO de este año. Ante la situación absolutamente inusual y de enorme gravedad sanitaria que nos obligaba a repensar la elección de los candidatos y candidatas para la elección de octubre, entendíamos que en esta oportunidad podría no hacerse por las PASO, sino por otro sistema de selección interna que, por otro lado, es usado en gran parte de las jurisdicciones.

La respuesta de la oposición fue inmediata, dijeron que estábamos intentado destruir el sistema republicano. ¿Nos sorprendió la respuesta? Para nada. Fueron los mismos que alentaron el uso del dióxido de cloro en este recinto, cuestionaron la calidad de las vacunas contratadas por la Argentina y, que incluso autorizadas por Anmat, siguen insistiendo en ese discurso que ha hecho que miles de argentinos de grupos de riesgo no se vacunen por esas dudas infundadas. Fueron los mismos que discuten las restricciones a la circulación, negando la evidencia generada en todo el mundo que, frente a las situaciones de circulación explosiva que hoy vive la Ciudad de Buenos Aires y muchos lugares del país, se deben sostener.

Este tipo de leyes electorales requieren mayorías especiales. Se requieren consensos amplios, nadie debería sentir que sus posibilidades de elegir o de ser elegido se ven menoscabadas por cambios de reglas. Por eso, presentamos el proyecto en diciembre porque no hacía falta ser adivino para saber lo que iba a pasar en la Argentina: el aumento de los casos, la segunda ola, los problemas de disposición de vacunas.

Vamos a seguir consiguiendo vacunas en un mundo muy imperfecto e inequitativo, vamos a seguir vacunando a los argentinos y argentinas, vamos a seguir testeando y vamos a seguir con restricciones si son necesarias, para cuidar la vida de cada uno de los argentinos y argentinas. Incluso suspender la presencialidad educativa, si es que es necesario, para garantizar la presencialidad de muchos argentinos en las cenas de fin de año.

La pandemia ya empieza a mostrar una salida posible por las vacunas, hay esperanza. La prórroga de las PASO nos permitirá ir a la votación con más argentinos y argentinas vacunados. (Télam)