El presidente Alberto Fernández y el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, descubrieron hoy una baldosa en la entrada de esa cartera, en el barrio porteño de San Nicolás, en memoria de Gustavo Américo Varela y Roxana Verónica Giovannoni, trabajadores de ese organismo que fueron detenidos-desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.

"Cada vez que en cualquier lugar de la patria alguien ponga una baldosa, como la de hoy que recuerda a Roxana y Gustavo, allí habrá que estar", aseveró Fernández durante la ceremonia a la que fue invitado por el titular de Interior.

Y afirmó: "Ellos son parte de 30 mil compañeros más que no sabemos dónde están y que todavía siguen reclamando verdad y justicia. Nada es más importante que no olvidar. Si nosotros sufrimos esta tragedia y dejamos que otros tergiversen la historia, sean negacionistas del horror que vivió la patria y ganen disponiéndonos al olvido, nosotros no tendremos perdón de Dios".

De Pedro destacó el trabajo de las organizaciones presentes para garantizar la memoria en el país, y definió: "Hay un montón de compañeras y compañeros que son puente con nuestra generación y que transmiten sus ideas y sus sueños. Nuestros famosos 30 mil están vivos en esos sueños y en una patria justa y soberana".

"Haber puesto el cuerpo junto a las Madres, las Abuelas e HIJOS son cosas importantes que nos da la vida a todos, por lo que hoy quiero agradecer a los familiares de Roxana y Gustavo, y a todos los compañeros de ATE", precisó el titular de la cartera de Interior al referirse a la tarea que desde el Gobierno nacional se lleva adelante en materia de Derechos Humanos.

Acompañaron al jefe de Estado y al ministro del Interior durante el homenaje el secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Capital, Daniel Catalano; la secretaria General de ATE de la cartera de Interior, Soledad Santellan; y familiares y amigos de los dos trabajadores detenidos desaparecidos.

Catalano agradeció a los familiares por su presencia y expresó: "Los compañeros desaparecidos no eran solamente militantes políticos, eran personas que brindaron todo por solidaridad, que hicieron todo lo que estuvo a su alcance y que eligieron el camino de la resistencia. Eran revolucionarios que soñaron con un proyecto político".

Gustavo Américo Varela fue secuestrado el 16 de junio de 1977, a los 28 años, en la vía pública, durante un operativo ilegal de detención y posterior desaparición forzada.

Trabajaba en la Dirección de Asuntos Jurídicos de la cartera de Interior, estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires y militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

Durante la ceremonia, el hijo de Gustavo afirmó: "Para mí lo que pasó fue una injusticia muy grande, que alguien por pelear por un ideal, por justicia social, haya tenido que desaparecer".

"Ellos son parte de 30 mil compañeros más que no sabemos dónde están y que todavía siguen reclamando verdad y justicia. Nada es más importante que no olvidar. Si nosotros sufrimos esta tragedia y dejamos que otros tergiversen la historia, sean negacionistas del horror que vivió la patria y ganen disponiéndonos al olvido, nosotros no tendremos perdón de Dios".

Roxana Verónica Giovannoni, en tanto, fue secuestrada a los 23 años, el 28 de febrero de 1977, en el barrio porteño de Villa Urquiza.

Era estudiante de Medicina, militante de la JUP y trabajadora del Ministerio del Interior. Su sobrina leyó hoy un escrito titulado "Si yo tuviera un palacio hecho de piedras blancas" en memoria de Roxana.

La baldosa en memoria de Varela y Giovannoni fue colocada junto a la de Elena Graciela Vacas, desaparecida en el año 1976, en 25 de Mayo y Bartolomé Mitre. (Télam)