Rubén López, el hijo de Jorge Julio López, el albañil sobreviviente de la última dictadura militar que desapareció en el 2006 tras brindar testimonio contra el exrepresor Miguel Etchecolatz que hoy sumó su novena condena a perpetua por genocidio, repudió que el expolicía Julio César Garachico, condenado hoy también a perpetua mantenga el beneficio del arresto domiciliario.

"Uno siente mucha bronca y desilusión. Me siento deshauciado. No puede ser que siga en su casa", dijo esta tarde a Télam Rubén López, quien estuvo presente en sala de audiencias del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata cuando se leyó el veredicto condenatorio para Etchecolatz y Garachico por los delitos cometidos en el Pozo de Arana.

El Tribunal condenó a perpetua a Etchecolatz y Garachico, pero en el caso de éste último no hizo lugar al pedido de las querellas para que se le revoque la domiciliaria.

"En la Sala estaba sentado junto al sobrino y la hija de Norberto Rodas y la hija de Alejandro Sánchez y no lo podíamos creer", explicó López aludiendo a dos de las siete víctimas de este juicio.

López sostuvo que "teníamos esperanzas que ambos fueran condenados, pero también que le quitaran la domiciliaria a Garachico, a quien no se ve deteriorado en su salud y que hoy al hacer uso de las últimas palabras dijo que era inocente y que no conocía a ninguna de las víctimas".

En su declaración del 2006, Jorge Julio López relató que había sido torturado por Etchecolatz en Arana e identificó a Garachico también en ese centro.

"Etchecolatz estaba a un costado y desde ahí ordenaba 'dale, subí un poco más' (en alusión a la picana) y me decía '¿Vos me conoces'. Hacéte el guapo como lo hiciste aquella noche. Ese día la picana no me hacía mucho porque era con batería. Sentía cosquilleo. 'Ahora sí acá vas a sentir, vas a ver'", relató López en esa oportunidad.

Para algunos sobrevivientes, como Pastor Asuaje, militante que declaró en el juicio, el expolicía Julio César Garachico "sabe qué pasó con Jorge Julio López".

Consultado al respecto, Rubén dijo que "pasaron cosas raras tras la desaparición de mi viejo. Garachico, que estaba en el sur, despareció tres años de todos los lugares y reapareció en Mar del Plata. No puedo decir si en aquella oportunidad tuvo miedo que lo metieran en cana por lo que declaró mi viejo, o si tuvo algo que ver" en la desaparición. (Télam)