(Por Lucas González Monte) El gobierno de Alberto Fernández encara las últimas semanas del 2021 con una agenda enfocada en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional por el pago de la deuda externa contraída durante el gobierno de Mauricio Macri, y busca inaugurar en el 2022 la segunda etapa de su gestión, ya superada la peor parte de la pandemia de coronavirus y con un plan de reactivación económica

Tras una primera etapa en la que de 730 jornadas, 640 fueron en convivencia con una pandemia que no amaga con terminar, el Gobierno encara la salida convencido de que ahora no sólo tiene que recuperarse la economía sino que esa mejora tiene que llegar a cada hogar en todo su territorio.

"Tuvimos una primera etapa muy dura no sólo por lo que significó la crisis sanitaria sino por la crisis que nos dejó el macrismo. Estamos saliendo, pero sabemos que aún nos falta para llegar a cada casa, a cada mesa", resumió en diálogo con Télam Gabriela Cerrutti, la portavoz gubernamental.

En Balcarce 50 se analiza todo, o casi todo, a través de un prisma, que es el de los últimos seis años, período en el que sucedió casi todo.

Es que al endeudamiento y la crisis que dejó el gobierno anterior, se sumó la pandemia, que quitaron a la actual gestión la posibilidad de actuar de acuerdo a los planes que tenía el 10 de diciembre de 2019, al inicio del mandato que culmina en 2023 y que necesariamente deberá contemplar un acuerdo con el Fondo.

En lo que hace a la pandemia por coronavirus, la Casa Rosada cumplió con creces todas las previsiones de vacunación brindadas a comienzos de 2021: mientras que en enero se esperaba poder vacunar a 25 millones de personas mayores de 18 años, en la actualidad ya cuentan con dos dosis cerca de 31 millones.

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Pero, además, la población objetivo se extendió a niños desde los 3 años y ya comenzó a suministrarse "terceras dosis", cuyo stock, según confirmó la ministra de Salud Carla Vizzotti, ya está asegurado para todos los argentinos.

Atrás quedó la empantanada negociación con Pfizer, la vacuna del laboratorio estadounidense para jóvenes, y las restricciones de los primeros meses del año en el marco de la segunda ola de la pandemia, que incluyó la limitación a las clases presenciales y una semana de confinamiento estricto (a fines de mayo), a través de Decretos de Necesidad y Urgencia que eran muy criticados por la oposición.

Sin embargo, cuando a mitad de año el Ejecutivo envió un proyecto de Ley para que fuera el Congreso quién fijara cuáles serían los parámetros que se debían observar para ordenar medidas de prevención, y así evitar los DNU, la iniciativa no llegó a ser tratada por la Cámara de Diputados.

Mientras tanto, se posponían las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) para septiembre (en vez de agosto) y se calentaban motores para las elecciones de medio término que se llevaron a noviembre (en vez de octubre).

Las elecciones arrojaron un empate técnico entre oficialismo y oposición en la cantidad de diputados para la provincia de Buenos Aires, el mantenimiento de la primera minoría en la Cámara Alta y la pérdida del quorum propio en el Senado, aunque las lecturas fueron diversas dependiendo de quiénes la hacían.

"Si se perdió, como dijo Cristina en su carta, se perdió de manera ajustada y después de un desgaste muy fuerte de la pandemia", reflexionó un dirigente cercano al Presidente.

Consideró también que con la progresiva 'normalización' del último semestre, estamos creciendo fuerte, demostrando que el modelo de país que proponemos funciona mejor que la especulación financiera del macrismo".

La economía, tal como señaló el ministro Martín Guzmán en su exposición ante Diputados para defender el Presupuesto, tuvo durante 2021 como "problema principal" la "dinámica inflacionaria": El Gobierno había iniciado el año impulsando mesas de diálogo entre empresarios y sindicatos para que los "salarios le ganaran" a una inflación pautada en torno al 30% y que estará finalmente cerca del 50%.

Al respecto, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, destacó en varias oportunidades que la reapertura de las paritarias logró que el promedio de los trabajadores bajo convenio estén por encima de los aumentos de precios.

En lo referente a lo laboral, las cifras oficiales destacan la recuperación casi total de los trabajos destruidos durante la pandemia y se espera que, para diciembre, se hayan superado los registros de 2019, cuando Cambiemos dejó el Gobierno.

Sin embargo, el capítulo de la negociación con el FMI sigue siendo central, ya que la Casa Rosada considera que los pagos previstos para 2022, tal como fueron pautados durante el macrismo, son de pago imposible.

"El año próximo se enfrentan vencimiento de capital de alrededor de los 18.000 millones de dólares y para el año 2023 vencimiento de capital de 19.000 millones. No hay manera de que alguien pueda considerar que Argentina tiene la posibilidad de amortizar esos vencimientos en los plazos que fueron acordados", dijo Guzmán.

Cerruti, que estuvo presente en la presentación del ministro de Economía frente al Congreso resumió el espíritu de lo que en Casa Rosada entienden cómo el desafío más próximo, el de los próximos meses.

"Vamos a seguir trabajando para bajar los índices de indigencia y pobreza, que es un tema que desvela a todo el equipo. Estas fiestas son un poco mejores que las de 2020 y tenemos expectativas en que llegaremos a un buen acuerdo con el FMI, que nos permitirá en 2022 seguir creciendo y achicar la brecha de la desigualdad para llevar tranquilidad a las familias argentinas", concluyó.

(Télam)