El secretario de Asuntos Relativos a Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Guillermo Carmona; el analista geopolítico Francisco Taiana y el sobreviviente al hundimiento del ARA General Belgrano, Jorge Massin, participaron hoy de una charla sobre derecho internacional en relación a la cuestión Malvinas, y coincidieron en la necesidad de "denunciar el fuerte proceso de militarización" que Gran Bretaña impone desde los años '80 en el Atlántico Sur.

Se trató de una actividad organizada por Télam en la 46° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en el marco de los 40 años de la guerra de Malvinas, en la cual se recordó a los caídos del ataque sufrido por el crucero ARA General Belgrano en medio de la contienda bélica de 1982, y se analizaron cuestiones como las recientes revelaciones sobre el transporte de armas nucleares que llevó a cabo Gran Bretaña durante la guerra.

"Debemos visibilizar la cuestión Malvinas desde una mirada integral que incluya el fuerte proceso de militarización del Atlántico Sur, algo que se agrava año tras año desde los años '80. Hablamos de uno de los territorios más militarizados del mundo", afirmó Carmona al inicio de su exposición.

En este sentido, el funcionario explicó que "ante una población civil que ronda los 3.200 habitantes (en Malvinas), hay una dotación de 1.500 militares", y agregó que se trata de "la presencia de un recurso humano militar con un complejo sistema tecnológico armamentístico y misilístico de última generación".

"Esta presencia no sólo viola tratados internacionales sino que es una provocación a la decisión de los países de Latinoamérica de desmilitarización de la región", aseveró el funcionario.

Asimismo, informó que "hemos promovido una reunión en junio con países sudamericanos y africanos para trabajar en acciones de cooperación y articulación que generen mecanismos de protección de la zona del Atlántico Sur".

"Siguen surgiendo novedades y elementos. En ese sentido tenemos que recordar la reciente desclasificación de archivos británicos que dieron precisiones sobre la enorme envergadura del armamento nuclear presente durante la guerra. Esto es algo que permiten reevaluar el conflicto bélico", advirtió el secretario.

De esta manera, Carmona hizo referencia a la información surgida de la desclasificación de archivos del gobierno británico que reveló la presencia de 31 armas nucleares a bordo de la flota que el Reino Unido envió a la Guerra de Malvinas.

Esos pertrechos atómicos viajaban en el portaaviones británico HMS Hermes, que tenía 18 armas nucleares a bordo; el portaaviones Invincible (12) y el barco auxiliar de la Flota Real Regent que contaba con una.

"Seguiremos reclamando, como hicimos en la ONU, en Ginebra, frente a la opacidad y falta de buena fe de parte del Reino Unido que se muestra reticente a brindar precisiones e información certera sobre la inclusión de armas nucleares en el Atlántico Sur durante la guerra de Malvinas. Esto es algo que viola el tratado de al Tratado de Tlatelolco de No Proliferación Nuclear", aseguró el funcionario.

Al respecto, otro de los disertantes del encuentro, el historiador Taiana, afirmó que la desclasificación de estos archivos mostró la envergadura de la decisión de enviar armamento nuclear a la guerra de Malvinas, en el análisis de pros y de contras que efectuó el gobierno británico de hacerlo, dado que "el 65% de todo el arsenal británico de ese tipo de armas nucleares estaba concentrado en esas pocas embarcaciones".

"Fue osado de parte del gobierno británico tomar esta decisión cuyas implicaciones pudieron haber sido catastróficas", dijo a Télam Taiana, quien consideró que "la preocupación por la intervención de la Unión Soviética, que da escala de las posibles ramificaciones del conflicto, muestra otro trasfondo a analizar".

En este sentido, el historiador remarcó que "la guerra fría nunca dejó de ser un conflicto global y los actores involucrados siempre lo pensaban en esa dimensiones".

"Me parece revelador la trascendencia del conflicto de Malvinas, que nosotros tendemos a verlo siempre desde nuestro prisma más local, pero realmente fue un evento clave en el escenario internacional", sostuvo Taiana.

Sobre el hermetismo que mantiene al día de hoy el Gobierno británico frente al reclamo argentino de explicaciones y precisiones sobre la presencia de armamento nuclear en Malvinas, el historiador explicó que el principal argumento al cual se atienen históricamente es "su política de no confirmar ni negar la presencia de sus armas nucleares en ningún momento en ningún lugar".

A días de haberse conmemorado 40 años del hundimiento del ARA General Belgrano, ataque perpetrado por el submarino británico Conqueror el 2 de mayo de 1982 que produjo la muerte de 323 marinos argentinos, la concurrencia pudo escuchó el relato del santafesino Jorge Massin, uno de los 770 sobrevivientes de ese ataque.

Al momento del primer impacto Massin recién había salido de su descanso para tomar la guardia, primer hecho que salvó su vida, dado que el primer torpedo impactó en la zona de máquinas, justo debajo del sollado donde él y sus compañeros dormían.

"En el trayecto, yendo a tomar la guardia, se produjo la primera explosión. Fue tan fuerte que se nos doblaban las piernas de la presión", relató el marinero santafesino, quien aseguró que gracias a la instrucción recibida conocían "cada escalera y recoveco del buque de memoria y sabían lo que tenían que hacer", lo cual le salvó la vida 770 tripulantes.

Para Massin, quien al momento de los hechos hacía el servicio militar, contó que atravesar las 36 horas posteriores de espera para ser rescatados representó "la noche más larga de su vida".

"Empezó la gran odisea de sobrevivir. Pasar de un buque calentito, cómodo, a una pequeña balsa inflable que era como una cáscara en medio del océano con temperaturas de 20 grados bajo cero, vientos de 100 kilómetros por hora y olas enormes", afirmó Massin.

El santafesino rememoró cómo pelearon durante esas 36 horas "para evitar que la fuerza de las olas volteara la balsa, porque sabíamos que si caíamos al agua, por su temperatura, sólo tres minutos nos separaban de la vida y la muerte".

Finalmente, en la madrugada del martes 4 de mayo, Massin y sus compañeros de balsa, -entre los que se encontraba el capitán Héctor Bonzo, fallecido hace quince años producto de un infarto- fueron rescatados por el buque Bouchard.

"La adrenalina no nos permitía tomar conciencia del riesgo. Tomé conciencia cuando volví y nos dieron una semana para ver a nuestras familias. La vi a mi vieja pálida, blanca y ahí me dijo 'ahora sí puedo creer que estás vivo', fue muy duro", rememoró emocionado el "cañonero" de la torreta 1 del ARA General Belgrano.

Ante la pregunta de por qué nunca visitó Malvinas, Massin sostuvo: "No quiero llegar a Malvinas con pasaporte, es muy difícil tener que ir y sacar ese documento para ir a pisar tu suelo".

"A Malvinas me gustaría ir como argentino y no como extranjero", puntualizó. (Télam)