El empresario Eduardo Eurnekián y el encargado del edificio del barrio porteño de Recoleta donde vive la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner declararon hoy como testigos en el juicio por presunto direccionamiento de la obra pública nacional en Santa Cruz entre 2003 y 2015.

Las defensas de Cristina Fernández de Kirchner y del empresario Lázaro Báez habían pedido como testigo al dueño de la corporación América, pero Eurnekián declaró por sólo media hora, dijo que no estaba al tanto de los "detalles" cuando se le preguntó por licitaciones de obra pública vial en su empresa "Helport SA" y que él se ocupaba de los "números"

Concluida su declaración fue el turno de Julio César Silva, el encargado del edificio del barrio porteño de Recoleta donde tiene su departamento la expresidenta y actual Vicepresidenta de la Nación.

El testigo informó que trabaja y vive allí desde hace 32 años y que los servicios del departamento del quinto piso llegan a nombre de la Vicepresidenta, que es la propietaria.

Preguntado sobre visitas al lugar, explicó que cuando el fallecido Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la Nación, "se retiraron del edificio y no volvieron nunca más hasta que vino la doctora Fernández de Kirchner en el 2015".

El encargado recordó que "en algunos momentos" concurría el fallecido exsecretario de Kirchner, Daniel Muñoz, "muy esporádicamente" y él le entregaba centenares de cartas que llegaban a nombre del entonces Presidente de gente que "solicitaba trabajo".

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"Cada 15, 20 días le entregaba 600, 500 cartas de gente que quería trabajo, las acomodaba y se las entregaba", contó sobre las visitas de Muñoz al departamento vacío.

Al repasar el listado de moradores del edificio ratificó que recibía correspondencia y boletas de pago a nombre de los empresarios Cristóbal López y Fabián De Sousa en dos de los departamentos.

El juicio seguirá mañana con la declaración como testigo desde Paraná del empresario Gabriel Losi. (Télam)