El Tribunal Oral Federal 1 de Salta condenó hoy a prisión perpetua a un exjefe de la Policía que era juzgado desde abril, por el secuestro y crimen del militante radical y comerciante Fidel Yazle, asesinado en febrero de 1977 por un grupo de tareas en la localidad de Morillo, en el norte de Salta.

“Estoy satisfecha y agradecida con el tribunal, los fiscales y mi abogado”, expresó Teresa Francisca Toledo, la esposa de Yazle, quien aseguró que tras 45 años de espera “se hizo justicia” y los jueces “han valorado todas las pruebas existentes en la causa”.

Los jueces del TOF1 de Salta, Marta Liliana Snopek, Mario Marcelo Juárez Almaraz y Federico Díaz, condenaron a Andrés del Valle Soraire a la pena de prisión perpetua por el secuestro y el homicidio de Yazle durante la dictadura cívico militar.

De manera unánime, los jueces hallaron a Soraire culpable del delito de privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia y amenazas, en concurso real con homicidio calificado por alevosía y en concurso premeditado de dos o más personas, en calidad de partícipe necesario, y el 11 de septiembre darán a conocer los fundamentos de la sentencia.

Asimismo, el tribunal rechazó la postura de la defensa de Soraire, respecto a la prescripción del caso por considerarlo un delito común y no de lesa humanidad, y también dejó de lado otro pedido defensivo para considerar inaplicable la pena de prisión perpetua.

El juicio comenzó con dos imputados, que formaban parte de la denominada guardia del monte, una división de la Policía de Salta que actuó en el terrorismo de Estado tanto en esta provincia como en las provincias vecinas y cuyo epicentro de operaciones fue el sur salteño.

Junto a Soraire, que al momento de los hechos era oficial principal de la Policía de Salta en Metán y que ya fue condenado por otras causas de lesa humanidad, estaba acusado Mario Víctor Palermo, quien en 1977 era un jefe policial en Orán, en el norte provincial, pero falleció el 25 de julio pasado, días antes de los alegatos del juicio.

Por ello, el tribunal dictó el sobreseimiento en favor del exjefe policial por extinción de la acción penal.

Fidel Yazle era militante radical, comerciante y dirigente de básquet, reconocido por su sensibilidad social; fue secuestrado el 11 de febrero de 1977, en la puerta de su negocio, en la localidad de Morillo, del departamento salteño de Rivadavia.

Esto sucedió unos días después de la denuncia que realizó por contrabando, talas clandestinas y otros delitos en contra del intendente de facto del pueblo, Humberto Lazarte, y el comisario local Adolfo Zenón Arias.

Su cuerpo fue hallado sin vida, desnudo y con evidencias de haber sido ejecutado a balazos, en las vías del ramal C-25, cerca de la localidad salteña de Pluma de Pato.

Además de Palermo y Soraire, fueron involucrados en el hecho los fallecidos Zenón Ávila y Fortunato Saravia, otro policía que integraba el grupo de tareas de la Guardia del Monte.

Por este hecho, en noviembre de 2017 el juez federal Julio Bavio procesó a Palermo y dictó la falta de mérito a favor de Soraire.

Esta falta de mérito fue confirmada en 2018, por la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, y revocada en 2020 por la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal.

El 9 de agosto pasado, el fiscal general Carlos Amad, titular del Área de Derechos Humanos de la Unidad Fiscal Salta, solicitó al Tribunal Oral Federal 1 de esta provincia la imposición de la pena de prisión perpetua a Andrés del Valle Soraire.

En sus alegatos, los fiscales sostuvieron que Soraire dirigía la Sección Guardia del Monte, que pertenecía a la Policía de Salta y cumplía tareas represivas ilegales durante la última dictadura militar, mientras que Palermo lo hacía desde la Unidad Regional Norte de la misma fuerza.

Los fiscales describieron que la situación con Yazlle, pese a su estrecha relación con sus vecinos, se tornó peligrosa cuando el comerciante denunció hechos de corrupción cometidos por el intendente de facto y el comisario, lo que lo convirtió en un “perseguido político".

La fiscalía señaló que el comerciante recibió previamente amenazas de muerte, que finalmente se concretaron el 11 de febrero de 1977.

Ese día, cerca de las 20, una camioneta llegó hasta el comercio de Yazlle y sus dos ocupantes fingieron pedir orientación, pero al acercarse el comerciante reconoció a uno de ellos, circunstancia en que fue introducido al rodado, que se marchó del lugar, explicó Amad.

Luego, describió que los captores llevaron a su víctima hasta dos kilómetros antes de llegar a la estación de Pluma de Pato, donde lo mataron a “quemarropa”, para luego arrastrar su cuerpo hasta las vías del tren.

El cadáver fue hallado al día siguiente, totalmente diseccionado, con lo que los autores del crimen buscaron no solo sembrar terror sino asegurarse la impunidad.

La Fiscalía encuadró la muerte como un delito de lesa humanidad, tanto por la modalidad en que fue cometido el crimen, como en el contexto histórico y político del país y de la provincia de Salta.

En el juicio intervinieron también Domingo Batule, que actuó como cuarto juez; y Federico Petrina, como el defensor oficial de Soraire. (Télam)