La política estadounidense de sanciones podría tener los días contados ahora que China ha decidido tender una mano amiga a las naciones en desarrollo sujetas a las restricciones impuestas por el país norteamericano.

China y la industria petrolera venezolana

Recientemente, la agencia Bloomberg informó que la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC) —la principal empresa petrolera del país asiático— estaría enviando a Venezuela personal técnico para evaluar la reactivación de una de las unidades de mezcla de crudo que abandonó en 2019. De concretarse, la medida debilitaría grandemente el poder de las duras sanciones de Estados Unidos contra el sector petrolero venezolano.

De momento, CNPC y PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela, no comentan sobre el tema. Algunos expertos en energía sugieren que el regreso de la empresa china al país suramericano no significa "el comienzo de una etapa de producción gigantesca". Consideran que lo más probable es que CNPC vuelva a un nivel de producción de más de 100.000 barriles por día, pero que exporte el crudo a China para ayudar a PDVSA a pagar su deuda con Pekín.

Algunos analistas, sin embargo, creen que las ambiciones energéticas de China en Venezuela son mayores y que la primera podría ayudar a la segunda a resucitar su industria petrolera.

Para el experto petrolero David Paravisini, ante las sanciones impuestas por EEUU es importante que países como China hayan decidido eludir el llamamiento internacional y acercarse a la deteriorada economía venezolana.

En tanto, para Miguel Jaimes, director del Diplomado Internacional en Geopolítica del Petróleo, la noticia es tan "reconfortante" para la economía nacional de Venezuela como "necesaria" para la industria petrolera del país y sigue el rumbo de dos décadas de trabajo entre los dos países en esta materia.

Nicolás Maduro

Comercio de petróleo Irán-China

Los chinos parecen incluso llegar a desafiar las sanciones impuestas por Estados Unidos, sugiere un informe publicado por Reuters el pasado 22 de julio. De acuerdo con el medio, la empresa de logística china China Concord Petroleum Co (CCPC) ha desempeñado un papel central en el suministro de petróleo sancionado de Irán y Venezuela.

Washington incluyó la compañía en su lista negra hace cerca de dos años por violar las restricciones sobre el manejo y las transacciones de petróleo iraní en 2019. Esto no impidió que la empresa adquiriera al menos 14 petroleros en 2020 y continuara el comercio de petróleo con Teherán y Caracas, según Reuters.

Sin embargo, es poco probable que el actual presidente de EEUU, Joe Biden castigue a China, considera el analista político Thomas W. Pauken II, experto en relaciones chino-estadounidenses.

"Washington está tan desesperado por lograr que Pekín siga el ejemplo de Estados Unidos en las políticas ambientales internacionales que podría negociar con China desde una posición de debilidad y no de fortaleza", sugiere Pauken.

Cuando se trata de Irán, la Administración Biden expresó previamente su voluntad de reanudar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) —el acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní— y levantar las sanciones bajo ciertas condiciones. Sin embargo, en junio de 2021, las conversaciones indirectas entre Teherán y Washington se detuvieron de cara a las elecciones presidenciales en el país persa, en las que Ebrahim Raisi salió vencedor.

Aunque la economía de Irán enfrenta dificultades, Teherán se mantiene firme en lo que respecta a sus intereses nacionales en las conversaciones nucleares. Después de que Raisi asumiera el cargo a principios de agosto de 2021, Irán dejó claro que continuaría con las negociaciones solo si son en interés de Irán.

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos

Según Pauken, la determinación del país podría explicarse en parte por el tratado de Asociación Estratégica Integral para los próximos 25 años firmado por Teherán y Beijing en marzo de 2021. El acuerdo incluye a Irán en la Iniciativa de la Franja y la Ruta —la Nueva Ruta de la Seda— y asegura alrededor de 400.000 millones de dólares en inversiones chinas para la economía iraní.

"El acuerdo de 25 años entre China e Irán cambió las reglas del juego (...) Pekín brindó grandes oportunidades a Teherán y ambas naciones se beneficiarán de ello", consideró Pauken.

El experto no descarta que pronto suceda "algo similar" entre Pekín y Caracas. Pauken cree que China podría desempeñar un papel importante en el desarrollo de Irán y Venezuela en el futuro, independientemente de las medidas tomadas en Washington.

"Hemos llegado a un punto sin retorno junto con el declive acelerado de Estados Unidos. La Iniciativa de la Franja y la Ruta de China desempeñará un papel mucho más importante en los mercados emergentes para los países de Oriente Medio, África y América Latina. China apoyará las iniciativas de industrialización, urbanización y modernización de muchos países en desarrollo", agregó.

La posición pragmática de China hacia Afganistán

Este no es el único frente en el que la realpolitik —diplomacia pragmática— de China entra en contradicción con el juego geopolítico de Estados Unidos: Pekín también ha expresado su voluntad de ayudar a Afganistán tras la retirada de EEUU y la OTAN del país.

Mientras el país norteamericano y los Estados miembros de la Unión Europea sopesan los pros y los contras de reconocer al nuevo Gobierno talibán —organización terrorista prohibida en diversos países, siendo Rusia uno de ellos— en Afganistán, China anunció que ofrecerá 31 millones de dólares en auxilio emergencial a la nación centroasiática. La ayuda incluirá cereales, suministros para el invierno, medicinas y tres millones de dosis de vacunas contra el COVID-19.

Por su parte, los talibanes se comprometieron a garantizar la seguridad de la Embajada y las instituciones chinas en Afganistán y expresaron su voluntad de participar en la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda. Además, Afganistán podría ofrecer nuevas oportunidades comerciales a Pekín, ya que el país cuenta con una valiosa riqueza mineral, la cual incluye el litio, un elemento crucial para la industria de baterías eléctricas de China.

Presencia militar

Sin embargo, eso no significa que Pekín acepte a los talibanes bajo cualquier condición, destaca Pauken. En realidad, es todo lo contrario: China seguirá de cerca la situación en Afganistán, considera el analista.

"China ayudará a los talibanes en la reconstrucción de Afganistán, pero hay problemas de confianza. Los talibanes son una organización terrorista con un historial criminal y muy violento. Es difícil confiar en personas de esos orígenes. En consecuencia, los talibanes tendrán que demostrar para Pekín que pueden ser dignos de confianza", apuntó el experto.

Para Pauken, la diplomacia pragmática de China es "un modelo que otras naciones deberían seguir". Es más, la realpolitik de China hacia Venezuela, Irán, Afganistán y otras naciones sienta un nuevo precedente que pone fin a la hegemonía del modelo unipolar liderado por Occidente, considera el autor