Los trabajos de refacción en la emblemática Confitería del Molino, visitada hoy por el presidente Alberto Fernández en el marco del Día Internacional de la Construcción, avanzan para la puesta en valor de un edificio histórico de la Ciudad de Buenos Aires.

Ubicada frente al Congreso de la Nación, la Confitería del Molino había comenzado a funcionar en el edificio ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Callao los primeros años del siglo y su cierre se produjo en 1997.

Tras el cumplimiento del procedimiento expropiatorio iniciado por Ley 27.009, aprobada en 2014, se transfirió el tradicional edificio porteño al Congreso de la Nación.

La Comisión Administradora del Edificio del Molino, creada por esa ley, tomó posesión en julio de 2018 y comenzó una serie de tareas de recuperación de este ícono del estilo Art Nouveau, que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

Ya concluyó la restauración de la azotea y la torre cúpula, con la recuperación de teselas, pintura a la cal de su interior, accionamiento de las aspas, reproducción de crestería y ornatos varios (mediante documentación fotográfica) e izamiento de los leones alados, que fueron replicados mediante modelización 3D, informaron desde la Comisión.

También se colocaron y retroiluminaron los ocho gajos de vitrales de la torre cúpula con un equipo de vitralistas externos. Se utilizaron 25 tipos de vidrios diferentes, con variedad de verdes, azules, amarillos, rojos, rosados, celestes, ambarinos, violetas, y morados.

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En cuanto a la fachada, se desarmó la totalidad de los 1.800 metros cuadrados de andamio y se están terminando de ejecutar algunos detalles, como la recuperación de teselas vítreas en perímetros de ventanas y remoción de pinturas impropias.

La intervención de las fachadas incluyó reposición de piezas faltantes y un proceso denominado nebulización para la limpieza del símil piedra.

También se ejecutó el refuerzo y reintegración estructural del balcón más importante del quinto piso sobre Callao y se está realizó la verificación estructural del resto de los balcones.

Por otra parte, finalizaron las tareas de puesta en valor de la fachada de planta baja que incluye vidrieras, ornatos de bronce, cortinas de enrollar y revestimiento pétreo.

Se incluyeron en esta obra todos los componentes de la fachada sobre avenida Rivadavia y Callao desde el nivel de vereda hasta la marquesina y desde el acceso de Rivadavia 1815 a Callao 32.

Los salones de fiestas del primer piso se encuentran restaurados casi en su totalidad, a excepción de los pisos, que se ejecutarán al completar las obras del resto de los espacios en esa planta.

Además, se encuentra en un 90 por ciento finalizada la planta baja, emblemático espacio de la confitería, contemplando todos sus componentes: bronces, muros y cielorraso, luminarias y pisos, en su mayoría de mármol.

En cuanto a los cielorrasos, se han retirado los elementos colapsables y comenzado con la reposición y/o consolidación de sus componentes según técnicas de yesería artesanal.

Asimismo, se recuperaron los 23 vitrales de las guardas perimetrales de las vidrieras de la confitería, 11 ubicadas sobre Callao, seis sobre en la puerta de acceso de la ochava y seis sobre Rivadavia.

Por otra parte, se encuentra en su etapa final la puesta en valor de la marquesina, tanto sus vitrales como la parte estructural.

En cuanto a los departamentos del Edificio, se están poniendo en valor los del tercer, cuarto y quinto piso, espacios donde funcionarán el museo de sitio y centro cultural del Molino. La restauración comprende los muros y cielorrasos, molduras en yeso, carpinterías de madera y vitrales.

Finalmente, están interviniéndose la cocina histórica y el salón anexo al principal del primer piso donde se descubrieron cielorrasos originales ocultos por intervenciones posteriores. Los subsuelos siguen en proceso de recuperación, sumándole una limpieza técnica a las máquinas históricas. (Télam)