Washington buscará que su revés en Afganistán "pase lo más rápido posible" y América Latina —y fundamentalmente Colombia— puede ser un territorio clave para eso, dijo el analista colombiano Mauricio Jaramillo. Para Andrés Serbin, la presencia de China también le exige no olvidarse del Cono Sur.

A veinte años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y a días de que las tropas estadounidenses completaran su salida de Afganistán, analistas consultados coinciden en que Washington podría echar mano a América Latina para intentar alivianar el golpe de la derrota en Oriente Medio.

El analista internacional argentino y presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (Cries), Andrés Serbin, apuntó que la administración del presidente Joe Biden parece estar "rediseñando su política hacia América Latina".

Serbin dijo que, si bien esa nueva política parece "no tener por ahora muchas definiciones", el énfasis en América Latina tendrá como prioridades la cuestión migratoria y el combate al crimen organizado en México y Centroamérica.

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos

Para el colombiano Mauricio Jaramillo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Rosario, América Latina podrá no estar en el centro de los planes a futuro de Biden pero puede ser clave a la hora de lograr que la derrota en Afganistán "pase lo más rápido posible".

"EEUU va a hacer lo máximo para restablecer su imagen y una de las mejores maneras es América Latina, donde la presencia de Washington ha tenido un impacto positivo", explicó el analista.

Jaramillo puso como ejemplo el caso de Colombia, un histórico aliado de la Casa Blanca que permitirá al Gobierno estadounidense recordar experiencias que considera exitosas. "La narrativa de EEUU es que Colombia pudo vencer a la guerrilla gracias a ellos, que logró un acuerdo de paz por el apoyo que le dieron y que es un Estado viable porque es aliada de EEUU", consignó.

El analista coincidió en que el tema migratorio —un campo en el liderazgo ha quedado en manos de la vicepresidenta Kamala Harris— se volverá fundamental en el discurso estadounidense hacia América Latina. "Van a tratar de alguna manera de humaniza el tema migratorio", apostó.

En ese sentido, Jaramillo consideró que la iniciativa de Colombia de dar refugio a afganos que escapan del régimen talibán es un gran mano para la Casa Blanca, al tiempo que permite al presidente colombiano, Iván Duque, consolidar una menor relación con Biden y acallar especulaciones sobre un mal relacionamiento producto de un apoyo a la reelección de Donald Trump en 2020.

Talibanes en Kabul

Jaramillo remarcó que, así como este contexto puede acercar a EEUU con Colombia, puede alejarlo de Venezuela. "Tras el desastre de Afganistán, lo más seguro es que EEUU esté distante con respecto a lo que pasa en Venezuela", especificó. El analista descartó que Washington insista con una "línea dura" de más sanciones, por lo que lo más probable es que Biden mire con expectativas la marcha del diálogo que Gobierno y oposición mantienen en México.

Serbin planteó otro interés que EEUU puede tener que atender en la región: la creciente influencia de China. Según el analista, Biden "ahora ha comprendido que, en el marco de la rivalidad estratégica con China y su creciente presencia en América del Sur, es importante desarrollar una estrategia hacia el Cono Sur".

Así como Jaramillo mencionó la gravitación de Iván Duque como socio de la Casa Blanca en la región, Serbin mencionó a Alberto Fernández como uno de los posibles interlocutores sudamericanos que Biden ha identificado en una región en la que "las opciones tampoco son amplias"